[VÍDEO] D. Celso Morga ha presidido la celebración del Jueves Santo en la Catedral

El Arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, ha presidido la misa vespertina del Jueves Santo en la Cena del Señor. Con ella la Iglesia ha dado comienzo el Triduo pascual y evoca aquella Cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen.

Ha sido una misa atípica, además de por realizarse a puerta cerrada, sin la asistencia de fieles, se ha omitido el tradicional lavatorio de pies, como ya se indicaba en el decreto “En tiempo de Covid-19” de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

En su homilía, D. Celso Morga ha reconocido que los cristianos nos encontramos tristes e impotentes por no podernos reunir en una tarde tan especial como esta del Jueves Santo.

En esta Misa recordamos la institución de la Eucaristía. El Arzobispo ha recordado que esta es un signo de unidad para los cristianos y afirma que este año «echamos en falta esa unión física».

D. Celso Morga ha asegurado que el presente y el futuro «nos produce desasosiego» y recordó la situación de las familias que han perdido a algún ser querido durante esta pandemia y a aquellos que luchan contra el coronavirus. Todo esto lo ha puesto ante el Señor y ha afirmado que «con ansia nos unimos a Él porque lo necesitamos a nuestro lado, cercano y amigo».

En esta Eucaristía también se recuerda la institución del sacerdocio. Por ello, el Arzobispo dirigió unas palabras para los sacerdotes de nuestra diócesis, a quienes les pidió «unión, apoyo y ayuda entre ellos».

Para finalizar, D. Celso pidió a todos los cristianos que oremos por las vocaciones al sacerdocio, por la Archidiócesis y, en este día del Amor Fraterno, por los más pobres y necesitados.

Antes de finalizar la Eucaristía, ha habido un tiempo de adoración al Santísimo y, a continuación, el Arzobispo lo ha reservado a la espera de que el Viernes Santo se celebre la Pasión del Señor.

HOMILÍA COMPLETA

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Arzobispado de Mérida-Badajoz
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