Bienaventurados… la unidad produce la verdadera alegría, los que encuentran el verdadero valor de la vida ya son libres para poder ser bienaventurados.
Hoy, un niño, Manuel, nos lee las bienaventuranzas invitándonos a hacerlo nosotros con ese espíritu de limpieza de corazón que les habita a ellos.
Joan Sibur, el pope ortodoxo de la Iglesia Rumana en Extremadura, nos ayudará a entrar en ellas con la pobreza de los inmigrantes que llegan a nuestra tierra buscando bienestar.
Padre de familia, con su mujer y sus hijos, se ha integrado con trabajos muy sencillos en esta sociedad y es el pope de esta comunidad extendida en toda la tierra de Extremadura. Él anima en la fe y ayuda a estos inmigrantes hermanos, cristianos como nosotros, a ser ciudadanos con luz y esperanza.
Acojamos en sus palabras sencillas la grandeza de la bienaventuranza, solo podremos encontrarnos en la limpieza de los niños y en la sencillez de los pobres que confían.

