El Arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, ha presidido la Eucaristía del Domingo de Resurrección en la Catedral de Badajoz.
En su homilía, D. Celso se centró en la figura de María Magdalena y desgranó lo que se proclamó en el evangelio de este domingo.
El Arzobispo recordó en la homilía las palabras del papa emérito Benedicto XVI en su obra «Jesús de Nazaret» que afirman que «la resurrección de Jesús ha consistido en un romper las cadenas de la muerte para ir hacia un tipo de vida totalmente nuevo, a una vida que ya no está sujeta a la ley del devenir y de la muerte… Él ha entrado en una vida distinta, nueva, en la inmensidad de Dios y, desde allí, Él se manifiesta a los suyos”.
D. Celso afirmó que la verdad en este día es que «Cristo Vive». Su resurrección revela que Dios no nos abandona ni nos abandonará. «La muerte está herida de muerte», aseguró el Arzobispo.
D. Celso pidió que, en estos momentos difíciles que estamos viviendo de pandemia, «pongamos nuestra esperanza en Él».
Antes de finalizar la Eucaristía el Arzobispo realizó un acto de consagración de la Diócesis a la Virgen de la Soledad, y lo hizo arrodillado ante una imagen de la patrona de Badajoz.
D. Celso impartió la bendición papal con indulgencia plenaria. Con ella se puso punto final a la celebración de la Eucaristía en este Domingo de Resurrección.
TEXTO DE LA CONSAGRACIÓN:
Al final de esta semana santa del año 2020, en el día santísimo de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, conscientes y seguros de tu continua protección, renovamos la decisión de seguir a Jesús como tú misma nos dijiste en Caná: “Haced lo que Él os diga”. Haz que sintamos en este tiempo difícil el poder del amor misericordioso del Padre Celestial. Necesitamos sentirnos amados, amados por Dios para difundir este amor a nuestro alrededor. A tu cuidado, Madre, encomendamos a todos. Apoya a las autoridades que nos piden un compromiso serio al servicio del bien común, visita con tu protección los hospitales y centros de salud, que defienden y protegen la vida de nuestros hermanos enfermos. Consuela con tu presencia a los ancianos y a los que están sufriendo de forma aislada las consecuencias del Coronavirus, que ha alterado nuestros hábitos familiares habituales. Ayuda con tu ternura a cualquiera que se sienta solo y abandonado. Virgen de la Soledad, patrona de esta ciudad de Badajoz, te pido que protejas nuestra diócesis de Mérida-Badajoz, os encomiendo y consagro a todos: a mí como obispo, al presbiterio, al diácono, a los seminaristas, a las religiosas y religiosos, a los monasterios de clausura, a las parroquias, a los movimientos y asociaciones, a las familias, a los jóvenes y a los ancianos, a los adolescentes y a los niños, a los enfermos y a los que sufren, a las instituciones civiles y a lo que trabajan por el bien de gente. Los hijos de Badajoz te miran con gratitud y hoy, como en otros momentos difíciles de su historia, te ruegan consuelo y protección, salud y paz.En nombre de todos prometo que no dejaremos de amaros, y tú fortalece en cada uno la voluntad de ser cristianos coherentes y ciudadanos honestos. Vuelve Madre tu mirada de consuelos hacia aquellos que aquí y en otros lugares del mundo están en riesgo por la pandemia del covid19 y por cualquier otro mal físico o espiritual. Acoge a los que han muerto en vuestros brazos y siguen muriendo en este tiempo, y acompáñalos al hogar celestial; y a nosotros, peregrinos en esta tierra, muéstranos después de este exilio a Jesús resucitado, oh clemente, oh pía, oh dulce Virgen María. Amén.
HOMILÍA COMPLETA
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