Echas de menos los abrazos, ¿verdad? Ten esperanza. Siguen ahí. Mientras, en la Iglesia seguiremos aquí, ayudando y acogiendo desde la cuarentena. Acompañando en el dolor a quien más lo necesita. Ofreciendo todo lo que tenemos espiritual, social y humanamente. Porque con fe y trabajo los abrazos volverán. Rezamos por ti, rezamos por todos.

