
A las 12 de la mañana del jueves 21 de mayo, comparecían en rueda de prensa don Santiago García Aracil y don Celso Morga Iruzubieta para hacer pública la noticia de la aceptación de la renuncia de don Santiago. Esta renuncia se lleva a cabo al cumplir los 75 años, la edad que el Código de Derecho Canónico establece, lo que convierte a don Celso, Arzobispo coadjutor, en el nuevo Arzobispo de Mérida-Badajoz y deja a don Santiago en situación de emérito.
Don Santiago comenzó su intervención afirmando que “el día de hoy tiene una grandísima importancia en el calendario de la Archidiócesis. Hoy el Santo Padre, el Papa Francisco, ha manifestado oficialmente la aceptación de la renuncia que yo pedí al cumplirse, según el Código de Derecho Canónico, la edad propia de jubilación”. A continuación don Santiago afirmó que eso significa que “yo me voy” y señaló que ha recibido la noticia con gran satisfacción porque da a entender la solidez de la Iglesia, “que no se monta ni sobre afectos ni sobre disgustos”.

“Miembro de esta iglesia hasta el día que me muera”
“Aquí el obispo es don Celso a partir de este momento -recordó don Santiago- y un servidor ya no es el obispo diocesano soy el obispo emérito… yo me marcho, pero no del todo, yo soy miembro de esta Iglesia hasta el día en que me muera, porque al ser nombrado Arzobispo pasé a estar incardinado, pertenezco a esta Iglesia. Es posible que yo venga por aquí alguna vez cuando el señor Arzobispo, del que yo dependeré en adelante, me lo pida”.
Disculpas y agradecimiento
El ya Arzobispo emérito pidió disculpas por los errores cometidos en estos casi 11 años de ministerio al frente de la Archidiócesis, aunque dijo que nunca los ha cometido a sabiendas, ni a sabiendas ha querido ofender a nadie. Al mismo tiempo dio gracias a Dios y a los fieles por haber sido una gran familia.
Agradecimiento de Monseñor Celso Morga
Por su parte, don Celso se mostró muy agradecido y reiteró las grandes líneas de su pontificado que ya había expresado cuando llegó a la archidiócesis. “Agradezco al Santo Padre Francisco por su confianza al encomendarme esta antiquísima y prestigiosa sede de Mérida- Badajoz, como tercer Arzobispo de la misma”. Así comenzaban las palabras de Monseñor Celso Morga como nuevo Arzobispo de Mérida-Badajoz. Don Celso mostró su deseo de ejercer el ministerio episcopal en profunda comunión con el Papa Francisco, “como Cabeza del Colegio Episcopal, con su representante en España (Excelencia Reverendísima Renzo Fratini) y con todos los demás miembros del Colegio Episcopal, en particular con los Obispos de España”.
En la aparición ante los medios de comunicación agradeció al Santo Padre “la oportunidad de haber estado unos meses al lado de don Santiago para aprender”, y le agradeció a éste su acogida, “verdaderamente fraterna y por la labor pastoral realizada a favor de la Archidiócesis en estos once años de servicio episcopal”. El agradecimiento lo hizo extensivo a los vicarios episcopales, consejo presbiteral, arciprestes, a todos los sacerdotes, a quienes trabajan en la Curia y a todos los fieles “por la acogida y el afecto que me han mostrado en todo momento”.
Monseñor Celso Morga afirmó que no ha tenido “ni el más mínimo disgusto o gesto poco acogedor o que pudiera tener sabor a no ser bien recibido. Todo lo contrario”.
El nuevo Arzobispo tuvo palabras cariñosas para don Antonio Montero, primer Arzobispo emérito, que, “por tantos años, sirvió esta Iglesia particular y consiguió para ella de la Sede Apostólica, el titulo de Archidiócesis de Mérida-Badajoz”.
Deseos del nuevo Arzobispo

Monseñor Morga Iruzubieta pidió al Señor “tener siempre la confianza de un amigo y un padre para mis colaboradores inmediatos, los presbíteros, como miembros del presbiterio de Mérida- Badajoz”. En este sentido volvió a reiterar como uno de sus objetivos pastorales para la etapa que ahora comienza, reforzar el presbiterio con nuevos miembros. “Quiero empeñarme -dijo- en el fomento de auténticas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada y formarlos conforme a las indicaciones de la Iglesia”, y llamó la atención sobre el hecho de que inicia su servicio episcopal en el Año Santo del Jubileo extraordinario de la Misericordia, querido por el Santo Padre, que iniciará el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción.
Junto a la promoción de las vocaciones sacerdotales, don Celso señaló también la familia. “La nueva evangelización, a través sobre todo de las familias, será también, junto con las vocaciones, la prioridad en mi servicio episcopal, con una mirada de particular atención hacia los pobres y quienes estén pasando por particulares problemas humanos debidos a la enfermedad, marginación social o la crisis económica”, afirmó.
El nuevo Arzobispo de Mérida-Badajoz dijo que “es el Espíritu Santo quien está pidiendo a toda la Iglesia esta nueva evangelización, con estas características de caridad y misericordia y nosotros, como Iglesia particular, no podemos ni queremos desentendernos, manteniéndonos al margen”.
Finalmente pidió encomendó su trabajo pastoral a la Virgen. “Pido la ayuda de la Santísima Virgen en su advocación de Guadalupe y en todas las advocaciones con las que se La invoca en nuestra Archidiócesis”, concluyó.

