Este Martes Santo, a las 11,00, comenzaba en la Catedral de Badajoz la Misa Crismal presidida por Monseñor Celso Morga Iruzubieta, Arzobispo de Mérida-Badajoz, y concelebrada por 150 sacerdotes de toda la Archidiócesis, entre ellos estaba el Secretario General y Portavoz de la Conferencia Episcopal José María Gil Tamayo.
.En esta misa los sacerdotes renovaban sus promesas sacerdotales y eran consagrados los santos oleos y el crisma utilizados el resto del año en todas las parroquias en los distintos sacramentos.
En su homilía don Celso se refirió a la necesidad de que los sacerdotes renueven sus promesas sacerdotales y destacó tres aspectos del sacerdocio: la comunión y la fraternidad sacerdotal más allá de las afinidades personales; el hecho de que los sacerdotes son enviados para reconciliar y por último destacó la importancia de la pastoral vocacional. En este sentido pidió a los sacerdotes que no se desanimen, les dijo que las vocaciones están creciendo y que, en cualquier caso, ha habido épocas en la historia de la Iglesia tan difíciles o más que esta.
Desde la 10 de la mañana había en la Catedral varios confesores para que los sacerdotes, y aquellas personas que lo desearan, tuvieran facilidad para acercarse al sacramento de la Reconciliación.
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