Daniel y Clara tienen cinco hijos. Hace un año y medio decidieron dejarlo todo en Badajoz para marcharse como misioneros seglares a Suecia
Ese “todo”, incluía el cambio de trabajo de Daniel, como gerente en una gran compañía de seguros, para ganarse la vida en el país sueco como empleado de una empresa de limpieza.
Ahora nos recuerdan a todos, a través de una carta a don Celso, que siguen rezando por nuestra diócesis. “Ofrecemos nuestros sufrimientos y nuestras alegrías por la evangelización de Badajoz, sentimos que esta misión de Suecia es también parte de la diócesis de Badajoz y nos encanta nombrar a nuestra tierra cuando se nos pregunta”, dicen.
Sobre su nueva vida confiesan que “después de casi año y medio en Suecia sólo podemos decir que nuestra experiencia aquí está siendo increíble, es un milagro diario vivir en este país y cada día podemos experimentar que Dios es nuestro padre y que nos cuida como a reyes”.
Este matrimonio afirma sentirse afortunado. “Estamos muy contentos y nos sentimos afortunados de que Dios nos haya elegido para esta misión, ¿quiénes somos nosotros? Nuestros 5 hijos están muy contentos y vemos que cada día son ellos
quienes nos sostienen, con su fe. Hemos dejado casa, coche, seguridad laboral, bienestar… con nuestro hijo Gabriel autista (Dios ha provisto de ayuda médica para él y está mejor que en España) y vemos que el Señor nos da el ciento por uno, estamos aprendiendo el sueco poco a poco, ya somos capaces de entender la eucaristía en sueco y los niños… ellos lo hablan casi perfecto ya y nos corrigen”.
Su misión es muy sencilla, básicamente constituyen un referente de familia cristiana en una sociedad que ha olvidado sus raíces. “Vivimos en un país totalmente secularizado donde el concepto de fe no existe, hay muchísima gente que no sabe simplemente quién es la Vírgen y San José, son varias generaciones de paganos ateos que no saben nada de Jesús, fuera del personaje histórico. Es un país con mucho sufrimiento”.
Daniel y Clara advierten de que debajo del supuesto bienestar se esconden un sin fin de miserias, “todo lo que ocurre cuando se quita a Dios de una sociedad y se pone el dinero como centro”. Cuentan que el 80 % de los suecos viven solos, el 90% de las parejas están divorciadas, hay abortos continuamente con elevadísimas cifras en niñas de 15 años, alcoholismo, soledad, suicidios… “Se supone que lo tienen todo, casas, dinero, trabajos, coches… hay todo tipo de aberraciones sexuales, abusos, violencia… vemos historias tremendas de sufrimiento que te hace pensar… ¿cómo quiere Europa imitar este modelo? ¿de qué te sirve saber 6 idiomas si luego te suicidas con 1
6 años?”, comentan.
Esta familia, perteneciente al camino Neocatecumenal, pide que no nos olvidemos de ellos y que recemos por lo que son y lo que hacen allí, enviados por la Iglesia “para que Dios nos siga sosteniendo y ayudando, que siga proveyendo para pagar la casa y en todas nuestras necesidades, especialmente ahora de un coche, que no tenemos y lo necesitamos de forma imperiosa… ¡Dios proveerá seguro!”, concluyen.

