El Santuario de Chandavila vivió uno de los últimos actos dentro del Año Jubilar

Será clausurado el 27 de mayo

El Santuario Jubilar de Nuestra Señora de los Dolores de Chandavila, en La Codosera, volvió a vivir un Viernes de Dolores, Viernes de Pasión, acogiendo a miles de peregrinos llegados de distintos puntos de la archidiócesis y de fuera de ella.

Los actos comenzaban a las cinco de la tarde. Una decena de sacerdotes impartieron el sacramento del perdón repartidos por distintos puntos del santuario y la explanada. Pasadas las seis de la tarde se iniciaba el viacrucis por la Vía Sacra que rodea el Santuario.  A la llegada al altar de campaña daba comienzo la Santa Misa, presidida por Miguel Ponce Cuéllar. Los cantos corrieron a cargo del coro del Santuario y de la Catedral de Badajoz. En su homilía don Miguel Ponce, Profesor emérito del Seminario y Miembro de número de la Pontificia Academia Mariana Internacional, se refirió al mensaje de la Virgen en Chandavila en el año 1945: perdón, misericordia y penitencia. “El corazón indica la capacidad de amar. La misericordia es por eso el amor que abraza a la persona en su miseria. Misericordia significa tener el corazón conmovido por la miseria de los otros… Él nos ha amado primero y ha enviado a su hijo como víctima de expiación por nuestros pecados. Por eso en Cristo se manifiesta el amor misericordioso del Padre… En María la maternidad y la misericordia se unen en un abrazo estrecho, su gran misericordia se manifiesta en primer lugar en el don que nos ha hecho de su Hijo” –dijo.

Viacrucis por la Vía Sacra.