En ella renovaron sus promesas sacerdotales, se consagró el Santo Crisma y se bendijeron los óleos
Este Martes Santo ha tenido lugar en la Catedral de Badajoz la tradicional Misa Crismal, presidida por el arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. Celso Morga, y concelebrada por un centenar de sacerdotes diocesanos.
En esta celebración, los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales que hicieron el día de su ordenación.
D. Celso Morga dedicó su homilía a María, como madre de los sacerdotes, y tuvo un recuerdo especial a las madres de los sacerdotes. El enlace entre María y los sacerdotes es fecundo «porque Ella nos dio a Jesús», dijo el pastor diocesano.
El Arzobispo afirmó que «los sacerdotes están llamados a dar y mostrar a Jesús en el plano sacramental y pastoral». ·»La gracia de la ordenación -recordó- se renueva cada día en cada uno de los sacerdotes». También apuntó que «el sacerdote vive de Fe, esto es lo primero que los fieles perciben». «El sacerdote que cree y busca la gloria de Dios es eficaz», apuntó D. Celso.
Por último, el Arzobispo indicó que «es la Fe, animada por la caridad pastoral, la que hace fecundo el ministerio.
La celebración continuó con la consagración del Santo Crisma y se bendijeron los óleos que se utilizarán durante todo el año en las parroquias de la archidiócesis de Mérida-Badajoz.


