Además del consiliario, varios ponentes son de nuestra diócesis

Los días 6-8 de noviembre se ha reunido en Madrid un grupo de 15 consiliarios y animadores en la fe del Movimiento Rural Cristiano. En dicho encuentro nuestra diócesis tuvo una presencia importante, además de participar el sacerdote de nuestra diócesis y consiliario nacional del movimiento, Eugenio Campanario, varios de los ponentes que intervinieron son de la archidiócesis de Mérida-Badajoz.
Esta jornada de encuentro, fraternidad, diálogo, formación y programación sirvió para mirar la realidad personal y de nuestras tierras, al tiempo que se recogían impresiones: prisas, neoliberalismo, crisis climática, decrece la vivencia de la fe, aportaciones de gente de otras culturas que llegan, tensión social, baja la militancia, olvido de lo social…
La primera noche del encuentro recibieron la visita del padre sinodal y sacerdote de nuestra diócesis, Luis Manuel Romero, quien también es director de la Comisión episcopal para los Laicos, Familia y Vida, que transmitió con ilusión el ambiente de esperanza vivido en las sesiones en Roma, con una Iglesia que busca cauces de fraternidad, corresponsabilidad y apertura. No es un sínodo para tratar sobre unos temas concretos, sino para ensayar el método de la sinodalidad. Se ha tratado de una experiencia única, que marca un hito en el camino sinodal, que ahora volverá a nuestros grupos locales.

La sinodalidad fue el contenido de la segunda jornada. Les guio en la reflexión Juan Antonio Morquecho, nuestro delegado episcopal para los Laicos. Insistió en el bautismo como la base que fundamenta el derecho y el deber de la participación en la Iglesia. Es todo el Pueblo de Dios, del que forman parte los ministros, los que deciden. Hay que discernir comunitariamente, escuchando al Espíritu. Dando un paso más, ofertó pistas de cómo gestionar instituciones movidas por ideales, como es la Iglesia.
En el diálogo se pudo constatar semillas de sinodalidad en el funcionamiento de los movimientos de Acción Católica, las estructuras de coordinación ya existentes (consejos pastorales, etc.), aunque no se pueden obviar las dificultades del proceso, las reacciones contrarias y la oposición, que es especialmente evidente en algunas instancias clericales.

La segunda noche estuvo con ellos el sacerdote de nuestra diócesis Vicente Martín, director del Secretariado de la subcomisión de acción caritativa y social de la Conferencia Episcopal y delegado episcopal de Cáritas España ; y Carlos Jesús Delgado, responsable de la Comisión diocesana de Ecología integral del Arzobispado de Madrid.
Su mirada se centró en la necesidad de conservar la creación, la casa común. La comunidad cristiana ha de optar por una ecología integral, como afirma el papa Francisco. El ámbito rural es el futuro, ante el previsible colapso de las ciudades. Son muchas las experiencias de comunidades diocesanas, parroquiales, religiosas que están aplicando la doctrina de la Iglesia sobre el cuidado de la naturaleza, siguiendo la Laudato Si.
La última parte del encuentro estuvo centrada en la revisión y programación de distintas líneas de trabajo: presencia del movimiento en la revuelta de la España Vaciada, próximos pasos a dar para profundizar y difundir el espíritu de la sinodalidad, preparación de la asamblea del movimiento (1-3 marzo en Ávila), jornadas a tener en cuenta (Día del Mundo Rural, Día de la Acción Católica, movilización de la España Vaciada), compromiso con la revista Militante y pistas para el diálogo.
Asimismo, en todo momento se mostró disponibilidad para coordinarse con la pastoral rural misionera que se está poniendo en marcha en algunas diócesis, entre ellas la nuestra; se interpreta como un paso positivo de una Iglesia que quiere asumir los ambientes en los que se hace presente y la fragilidad de nuestros pueblos, envejecidos y empobrecidos, pero donde no dejan de surgir iniciativas, oportunidades y nuevos caminos de emprendimiento humano y de evangelización.
Como siempre, las jornadas sirven de impulso en la tarea compartida del anuncio y la presencia en los grupos locales, las plataformas de compromiso, los ámbitos eclesiales y sociales en los que los miembros del grupo de consiliarios viven su fe día a día.

