En el marco del bicentenario de la identidad Vedruna, el Colegio Nuestra Señora del Carmen de Villafranca de los Barros acogió una nueva edición del Ágora Vedruna de Derecho, un encuentro que reunió a profesionales, antiguos alumnos y expertos jurídicos para analizar la evolución de la profesión y los principales desafíos que afronta el sector en Extremadura.
Reforzar la vocación jurídica desde el humanismo
Entre las principales conclusiones del encuentro destaca la necesidad de fomentar la vocación por el Derecho desde una sólida formación humanista basada en valores como la ética, la honestidad y el compromiso con la justicia. Asimismo, se apuesta por estrechar la colaboración entre centros educativos y universidad para acercar el conocimiento jurídico a los jóvenes y favorecer la creación de referentes profesionales a través de iniciativas de mentoría.
Atraer y retener talento en un contexto global
Los participantes coincidieron en la importancia de impulsar nuevas estrategias para captar y fijar talento, favoreciendo una mayor conexión con las oportunidades profesionales europeas. También se planteó la necesidad de modernizar los sistemas de acceso a la función pública y reforzar el aprendizaje de idiomas como herramienta clave para la proyección internacional de los futuros juristas.
La inteligencia artificial como aliada de la profesión
El Ágora destacó que la inteligencia artificial está transformando el ejercicio del Derecho, aunque no sustituye el papel del profesional. Los expertos señalaron que estas herramientas permiten agilizar tareas técnicas y documentales, mientras que el análisis crítico, la interpretación jurídica y la toma de decisiones continúan siendo responsabilidad del jurista.
Además, se defendió la recuperación de fórmulas de evaluación oral en la formación jurídica para garantizar la adquisición real de conocimientos y competencias.
Formación continua y seguridad jurídica
Las conclusiones también pusieron el foco en la creciente complejidad normativa y en la necesidad de reforzar la seguridad jurídica. En este contexto, se reivindicó el papel de la abogacía como agente de cambio social y garante de los derechos de la ciudadanía.
Por último, los participantes subrayaron que la formación continua debe entenderse como una responsabilidad profesional imprescindible para ofrecer un servicio jurídico de calidad y responder eficazmente a los retos de una sociedad en constante transformación.

