D. José Rodríguez Carballo asistió a la ceremonia de canonización de 8 frailes franciscanos

La ceremonia tuvo lugar en la plaza San Pedro, en el Vaticano

Fray José Rodríguez Carballo, junto a hermanos franciscanos en la plaza San Pedro.

El arzobispo de Mérida-Badajoz, D. José Rodríguez Carballo, ofm, asistió el pasado domingo a la canonización, en la plaza San Pedro, en el Vaticano, de 14 nuevos santos, entre ellos 7 frailes franciscanos españoles, encabezados por Manuel Ruiz López, que, junto a los hermanos Massabki y otro fraile austriaco, son conocidos como los once mártires de Damasco. También fueron canonizados Giuseppe Allamano, M. Leonie Paradis y Elena Guerra

El Papa Francisco en su homilía se refirió a ellos como fieles y fervientes servidores de la pasión misionera, diciendo también: «Estos nuevos santos han vivido el estilo de Jesús: el servicio. La fe y el apostolado que adelantaron no alimentaron en ellos deseos mundanos ni deficiencias de poder, sino que por el contrario, se convirtieron en siervos de hermanos, creativos en hacer el bien, firmes en las dificultades, generosos hasta el fin.

D. José Rodríguez, con el P. general de la Orden y el Custodio de Tierra Santa.

Quiénes fueron los Once Mártires de Damasco

Los «ONCE MÁRTIRES DE DAMASCO» fueron asesinados la noche del 9 al 10 de julio de 1860 en el Convento de San Pablo, en el contexto de la persecución de los drusos chiítas contra los cristianos, que se había extendido desde el Líbano a Siria durante varios meses. Ocho de los mártires eran frailes menores y tres eran laicos maronitas que también eran hermanos de sangre. Excepto uno, todos los religiosos eran de España. MANUEL RUIZ LÓPEZ, Superior del Convento, fue asesinado al pie del altar mientras consumía las Hostias consagradas. CARMELO BOLTA BAÑULS era el párroco y enseñaba árabe. Particularmente querido por la gente local era ENGELBERT KOLLAND, que era austríaco. NICANOR ASCANIO SORIA hizo de la preparación para el martirio un tema constante de su espiritualidad. NICOLÁS MARÍA ALBERCA TORRES había sido ordenado sacerdote hacía menos de dos años, mientras que PEDRO NOLASCO SOLER MÉNDEZ también era un joven sacerdote.

En comunidad con estos seis sacerdotes había dos religiosos profesos: FRANCISCO PINAZO PEÑALVER, sacristán de la comunidad, y JUAN JACOB FERNÁNDEZ, que hacía de cocinero. Los ocho frailes fueron acompañados en la muerte por tres hermanos, FRANCISCO, MOOTI y RAFAEL MASSABKI, que se habían quedado más tiempo de lo habitual esa noche dentro del Convento y fueron asesinados en la misma redada. Francisco, padre de ocho hijos y ejemplar en su generosa preocupación por los pobres, trabajaba como comerciante de seda y era muy estimado en Damasco. Mooti, casado y con cinco hijos, era maestro y catequista. Rafael, el más joven de los tres hermanos, solía quedarse largos periodos de tiempo en la Iglesia del Convento para rezar y siempre estaba disponible para ayudar con las necesidades de la comunidad.

Su beatificación tuvo lugar en San Pedro el 10 de octubre de 1926, durante el pontificado del papa Pío XI.