
El pasado 23 de marzo, en la comunidad marista de Granada, concretamente en el colegio marista de la Inmaculada, hacían compromiso público como Maristas de Champagnat, maristas laicos, ocho miembros de esta institución. De entre ellos, se encontraba José Antonio Rosa Lemus, miembro pacense de la comunidad y presencia local marista en la ciudad de Badajoz.
Dentro de la provincia marista Mediterránea, la cual se extiende, de Este a Oeste desde Siria y Líbano, Italia, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, hasta la provincia de Badajoz, inclusive, es el segundo grupo que se vincula con el carisma y hace esta promesa pública, siendo ya un total de diecinueve.
Actualmente, José Antonio presta servicio como secretario regional para la Europa Marista, pero han sido, hasta este momento, mucho los años que ha atendido, como agente de misión, desde maristas Badajoz y de la mano de equipos y grupos de nuestra diócesis, a niños y jóvenes de aquí.

Todo este tema de la vinculación, que se viene trabajando desde hace ya muchos años, responde a una nueva realidad que va tomando cuerpo, de la mano del Señor, para seguir dando viabilidad y vitalidad al carisma y misión marista, junto con la realidad fundacional de los Hermanos Maristas.
El 6 de abril habrá un momento de celebración a nivel local, para hacerse eco, en su comunidad de origen, en la capital pacense, de este paso de vinculación con el carisma marista, y de este compromiso público con la misión.
Existe ya un proceso vocacional de acompañamiento y discernimiento, junto a la vida religiosa marista que está diseñado para maristas laicos y laicas, que contiene, dos años de dicho acompañamiento, encuentros, convivencias y retiros.
Una vez realizada la promesa pública de vinculación al carisma marista, los laicos asumen los siguientes compromisos: desarrollar el carisma, en fidelidad creativa, desde su estado de vida laical, dentro de la Iglesia; disponibilidad para asumir servicios, corresponsabilidad, y vivir en comunidades maritas; continuar el camino de maduración en la respuesta vocacional a Dios; y fortalecer la conciencia de caminar con otros.


