Más de medio centenar de sacerdotes de la Archidiócesis de Sevilla, encabezados por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y por el obispo auxiliar monseñor Teodoro León, participaron en el retiro para el clero con motivo de la fiesta de Jesucristo, Sumo y eterno sacerdote, predicado por el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, monseñor Celso Morga.
Don Celso pidió a los presentes que asumieran su alocución como una oportunidad para rezar y que vivieran este tiempo en clave espiritual y de oración. Para ello, citó varios pasajes de las Sagradas Escrituras y reflexionó sobre la fidelidad sacerdotal.
“No es fácil ser hoy sacerdote -señaló don Celso-, se trata de tiempos de prueba y tentación, no solo por la propia debilidad personal, sino por el ambiente en el que nos movemos”. En este contexto, el arzobispo insistió en que “la vocación se fortalece cuando no olvidamos la voz del Señor, que nos llamó primero, que tiene la iniciativa siempre”. En esta línea, instó a los sacerdotes a mantenerse “enamorados del Señor”, a recordar y escuchar su Palabra “con pasión, porque Él nos ama, nos elige y nos llama”.
Además, destacó la importancia del acompañamiento espiritual “por expertos en la vida del Espíritu” y animó a apoyarse en la fraternidad sacerdotal para superar crisis.
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