Artículo de D. Celso Morga en el nº 1.372 de la revista diocesana “Iglesia en camino” titulado “Virgen de Guadalupe, Madre y Patrona” y que reproducimos a continuación:
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Queridos fieles:
Reiniciamos, después del descanso del verano, la publicación Iglesia en camino, volviendo nuestro corazón a la Virgen de Guadalupe, nuestra Patrona y Reina. El culto y el amor que ha irradiado la pequeña, morena y bellísima imagen de la Virgen María desde su descubrimiento por el pastor Gil Cordero en las sierras de Guadalupe han propiciado que el pueblo creyente la invoque, desde el siglo XIII, como Madre, patrona y Reina de toda Extremadura.
¡La Virgen de Guadalupe es Patrona de Extremadura! Todos, más o menos, sabemos el desastre y el expolio religioso, cultural e histórico que supuso, para el Real Monasterio, la desamortización de Mendizábal y la exclaustración de los Monjes Jerónimos en el año 1835. Este desastre y expolio provocó la reacción de fe y amor del pueblo extremeño a su Virgen, que no podía soportar ver los muros del Monasterio siempre más agrietados y sus claustros vacíos. Esta reacción de fe y de piedad se manifestó con toda su fuerza en la famosa y multitudinaria peregrinación de 1906. De esta manifestación surgió el compromiso de pedir al Santo Padre la declaración canónica de la Virgen de Guadalupe como patrona de Extremadura. Esta gracia nos fue concedida al año siguiente, el 20 de marzo de 1907. Fue san Pío X quien atendió la petición formulada por todo el pueblo cristiano, a través de sus obispos. La petición se fundamentaba “en el culto a la Santísima Virgen de Guadalupe en esta región, celebradísimo ya desde el siglo XIII, y en que sus habitantes acuden a Ella diariamente y en sus necesidades alcanzan de Ella insignes favores”.
Quizás el fruto histórico más sazonado de esta Declaración pontificia de la Virgen de Guadalupe como patrona de Extremadura fuera la llegada de la Orden franciscana el 7 de noviembre de 1908. Y, prácticamente desde su llegada, los hijos de San Francisco, con la ayuda del cardenal Segura y de la Corona de España, trabajaron para que se coronara a la Virgen de Guadalupe como Reina. La coronación se pudo realizar por fin de forma solemne el 12 de octubre de 1928. Durante la ceremonia pudieron escucharse aquellas estrofas de la Sagrada Escritura: «Tú eres nuestra gloria/Tú eres nuestra alegría/ Tú eres el honor de nuestro pueblo». El pueblo cristiano reconoció desde entonces a la Virgen de Guadalupe como “Hispaniarum Regina”, “Reina de las Españas”, fundamentando este título en los hechos que integran el concepto de Hispanidad: descubrimiento, conquista, culturización y evangelización del Nuevo Mundo. La Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, desde entonces, viene celebrando la Fiesta de la Hispanidad, declarada en 2007 fiesta de interés turístico de Extremadura.
Un año más, al inicio de un nuevo curso pastoral, nos postramos ante tu bendita imagen, Madre nuestra de Guadalupe, Patrona nuestra y Reina nuestra para pedirte por Extremadura, por nuestra Archidiócesis y por las Españas: Atiende nuestra suplica en favor de todos aquellos hermanos nuestros que lo estén pasando peor en estos momentos, por los pobres, enfermos, moribundos, por el trabajo digno y la justicia social entre nosotros, por tantas necesidades que aquejan nuestra vida. ¡Madre nuestra, escúchanos!
Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

