Las Misioneras de la Doctrina Cristiana se despiden de Fuente de Cantos

Después de casi 103 años de presencia

Descubrimiento de una placa conmemorativa.

El 5 de noviembre de 1920, llenas de ilusión, temores y sueños, comenzaron la andadura de la Congregación de las Misioneras Cristianas en Fuente de Cantos. Casi 103 años después cierran su misión pastoral y su presencia en esta comunidad por la escasez de vocaciones.

Los vecinos de Fuente de Cantos se unieron a la Eucaristía de Acción de Gracias que se celebró el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen y fiesta de la patrona de la localidad, la Virgen de la Hermosa. La misa, presidida por Feliciano Leal, delegado episcopal para la Vida Consagrada, y concelebrada por varios sacerdotes contó con la presencia de coordinadoras y religiosas de las Misioneras de la Doctrina Cristiana, autoridades civiles y numerosos fieles.

En las distintas menciones que se hicieron a lo largo de la celebración se recordó su gran labor a lo largo de este centenario. Se destacaron sus comienzos de la escuela-hogar con 150 niñas siendo educadas en valores cristianos y humanos, cientos de acompañamientos a las personas mayores llevando el Santísimo o estando cercanos en las necesidades de los hermanos, su atención continuada al santuario de la Hermosa, colaborando en toda las actividades pastorales… Todo ello se mostraba en una exposición con fotografías de estos años de presencia en esta localidad y un vídeo del centenario, donde se ilustraba la ingente labor misionera de esta congregación.

Las últimas hermanas en Fuente de Cantos recibieron un obsequio de la comunidad.

La comunidad hizo varios regalos personalizados a las hermanas como un recuerdo permanente de agradecimiento y de compromiso en la oración mutua. Al despedirse las religiosas (las hermanas Amparo, Nazaret, Carmen y Elena) mostraron su gratitud, dando las gracias y aunque marchan muy apenadas, siguen estando presentes porque “somos parte del pueblo de Fuente de Cantos, sentimos y vivimos cada acontecimiento que el pueblo vive y siente”.

La Eucaristía finalizó con un reconocimiento de su labor descubriendo una placa donde fue una de las clases de las niñas más pequeñas que es ahora la rampa de accesibilidad a la ermita. 103 años que terminan por la falta de vocaciones.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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