A continuación, os dejamos el artículo de D. José Rodríguez Carballo, arzobispo de Mérida-Badajoz, publicado en el número 1.420 de Iglesia en camino.
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Queridos hermanos: ¡El Señor os dé la paz!
El DOMUND, Domingo Mundial de las Misiones, que celebramos este domingo, quiere sensibilizarnos en favor de la causa misionera, pidiéndonos colaborar con dicha causa a través de la oración por las misiones (solo en España hay cerca de 60.000 enfermos misioneros, además de los monasterios de clausura y los muchos encuentros de oración que se realizan cada año en favor de las misiones); a través de nuestro tiempo como en el caso del voluntariado (hay cerca de 10.000 jóvenes españoles que ofrecen cada año su tiempo de vacaciones para ayudar en alguna misión); y a través de la ayuda económica, con nuestros donativos (somos el segundo país, después de EE.UU. en aportación económica al Domund).
Todo ello hará que nos sintamos parte de la misión, respondiendo así a nuestra vocación-misión de ser discípulos-misioneros, pues por el hecho de estar bautizados, todos estamos llamados a participar en la misión de la Iglesia, siendo testigos de Jesús cada uno según la propia condición de vida. “Todos podemos ser misioneros”, nos ha dicho el Papa en el mensaje para esta Jornada, y todos –niños y jóvenes, adultos y ancianos, sanos y enfermos-, estamos llamados a apoyar el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra, apoyando la misión ad gentes. “La misión universal –nos recuerda el Papa- requiere el compromiso de todos”.
La Iglesia tiene como compromiso prioritario anunciar el Evangelio. El mandato del Señor, “id y proclamad el Evangelio a toda criatura” (Mc 16, 15-18), es un mandato a toda la Iglesia y por lo tanto a todo bautizado. Sin embargo, hay algunos que sintiendo una llamada especial, y dejando su tierra, su familia y su cultura, van a otras tierras llamadas “territorios de misión”. Allí, abrazando otras culturas, anuncian la Buena Noticia, particularmente a los más pobres (cf. Lc 4, 18-19). Estos hombres y mujeres son los que llamamos misioneros.
Estos misioneros necesitan de nuestra oración para no desfallecer en su empeño evangelizador, a veces en condiciones muy difíciles, y necesitan también de nuestra ayuda económica.
Desde Iglesia en Camino hago una llamada a todos los cristianos de nuestra Iglesia particular de Mérida-Badajoz, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a seguir cultivando el “movimiento misionero” que siempre caracterizó a nuestra Iglesia particular, y, además de orar por las misiones, tarea imprescindible, invito a colaborar también con la ayuda económica, cada uno según sus posibilidades, con los misioneros que trabajan en los territorios de misión, particularmente con nuestros misioneros y misioneras. Vuestra ayuda hace posible la presencia de la Iglesia en esos territorios y ayudar a los más pobres, así como garantizar su crecimiento. Basta recordar que en estos momentos uno de cada tres bautismos se celebra en las 1. 126 diócesis que son ayudadas por el Fondo que se crea con el dinero que se recibe en ocasión del Domund, y que de cada 100 católicos en el mundo, 19 son africanos. Que no venga a menos esa ayuda. Podrían peligrar los proyectos misioneros: colegios y escuelas, parroquias, comunidades religiosas, iglesias, centros asistenciales (hospitales, orfanatos y residencias), que en este momento están en marcha y que son sostenidos gracias a nuestras ayudas. Solo para darnos cuenta, en este momento la Iglesia sostiene 99.255 escuelas y 32.506 instituciones sociales.
“La Iglesia seguirá yendo más allá de toda frontera, seguirá saliendo una y otra vez sin cansarse o desanimarse ante las dificultades y los obstáculos, para cumplir fielmente la misión recibida”, escribe el Papa con motivo del Domund 2024. Pero está claro que para seguir siendo Iglesia misionera, Iglesia en salida, necesita de nuestra ayuda. No se la neguemos. “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20, 35) y es dando cómo se recibe. En generosidad Dios nunca se deja vencer.
El lema del Domund de este año es Id e invitad a todos al banquete. Queremos que todos participen en el banquete que el Señor nos ha preparado. Para ello necesitamos hombres y mujeres que se dejen impulsar por el Espíritu para ir a las “fronteras”, a los “territorios de misión”, necesitamos misioneros, y estos necesitan de nuestra oración y nuestra colaboración económica. Dios bendiga vuestra generosidad con las misiones.
Os bendigo de corazón
Fr. José Rodríguez Carballo, ofm
Arzobispo de Mérida-Badajoz

