La comunidad parroquial de San Juan Pablo II vivió el pasado 23 de octubre una jornada histórica con la bendición de los terrenos y de la primera piedra del futuro complejo parroquial que dará servicio a los 9.000 vecinos del barrio Mirador de Cerro Gordo y de la urbanización Golf Guadiana, en Badajoz.

La celebración tuvo lugar un día después de la memoria litúrgica de san Juan Pablo II, titular de esta joven parroquia, y estuvo presidida por el arzobispo de Mérida-Badajoz, D. José Rodríguez Carballo. Junto a él participaron el vicario general, Francisco Maya Maya; el vicario episcopal de Evangelización, Francisco José Andrades Ledo; los copárrocos de la comunidad, Manuel Fernández Rico y Francisco Javier Tarriño Cuero; y la concejala delegada del Ayuntamiento de Badajoz, María Dolores Vázquez Rafael.
Fieles y vecinos quisieron acompañar este momento tan esperado. Entre ellos destacaba la presencia de niños y familias, reflejo de una de las zonas con mayor crecimiento demográfico y natalidad de Extremadura.
Un acto cargado de simbolismo y esperanza
Durante la celebración, el arzobispo bendijo los terrenos donde se levantará el futuro complejo parroquial, situado en la calle Batalla de La Albuera, frente a uno de los parques infantiles de la barriada.

El acto incluyó también la bendición de una urna que alberga la primera piedra del futuro templo junto a diversos testimonios de este momento. En su interior se depositaron monedas y billetes de curso legal, ejemplares de la prensa regional del día, el número 1.502 del semanario diocesano Iglesia en Camino y monedas de curso legal.
De manera especial, se bendijo una cápsula del tiempo que contiene recuerdos, dibujos y objetos significativos aportados por los niños y por toda la comunidad parroquial. Un testimonio que quedará guardado para las generaciones futuras como memoria viva de los comienzos de este proyecto.
Durante la ceremonia se encomendó al Señor el buen desarrollo de las obras y se pidió que el futuro complejo parroquial sea un lugar de encuentro con Jesucristo, de celebración de la fe, de comunión eclesial y de servicio a todos los vecinos.

Un complejo parroquial pensado para una comunidad en crecimiento
Tras la bendición, los asistentes se trasladaron a las instalaciones donde actualmente se reúne la comunidad. Allí, los arquitectos responsables del proyecto, Emilio Fernández y Juan Jesús Vera, presentaron las principales características del futuro complejo parroquial.

El proyecto contempla la construcción de un templo con capacidad para albergar alrededor de 300 personas sentadas, acompañado de los espacios necesarios para la acción pastoral, la atención a las familias y las actividades de la comunidad. Su diseño busca combinar funcionalidad, sostenibilidad y simbolismo religioso, respondiendo a las necesidades de una parroquia marcada por la presencia de numerosos niños, jóvenes y familias.
Además, se ha concebido de manera que determinados espacios exteriores puedan integrarse en las celebraciones cuando la afluencia de fieles así lo requiera, favoreciendo la participación de un mayor número de personas en las grandes celebraciones de la vida parroquial.
Una reliquia del santo que da nombre a la parroquia
Entre los elementos más singulares de esta comunidad destaca la custodia, desde hace 10 años, de una reliquia de san Juan Pablo II. Se trata de un pequeño fragmento de algodón impregnado con sangre del santo pontífice, traído personalmente desde Roma por D. Celso Morga, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz.
La presencia de esta reliquia constituye un vínculo especial con el Papa que da nombre a la parroquia y un signo de la devoción que la comunidad profesa hacia quien inspiró sus primeros pasos y sigue acompañando su crecimiento.
Un sueño que comenzó hace diez años
La historia de esta comunidad parroquial comenzó el 9 de octubre de 2016, cuando inició oficialmente su andadura pastoral para atender a los habitantes de un barrio en plena expansión urbanística. Con su creación, San Juan Pablo II se convirtió en la parroquia número 22 de la ciudad de Badajoz y en la número 204 de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.
Durante estos años, la comunidad ha desarrollado su actividad en un local cedido provisionalmente por la Asociación de Vecinos Cerro Gordo, un espacio con capacidad para unas 50 o 60 personas que ha ejercido de templo, lugar de encuentro y centro de la vida parroquial.
Diez años después de aquellos primeros pasos, la bendición de los terrenos marca el inicio de una nueva etapa y hace visible el crecimiento y la consolidación de esta comunidad cristiana.

