Celebramos la Campaña de las Personas sin Hogar
Este domingo Cáritas celebra el Día de las Personas sin Hogar bajo el lema “Porque es posible. Nadie Sin Hogar. Que todas las personas tengan un hogar es un compromiso común”
Desde Cáritas se recuerda que “el sufrimiento que supone vivir sin hogar, así como la erosión del sentido vital que produce y la pérdida de derechos fundamentales que lo acompaña son intolerables y además son evitables”. Para solucionar este severo problema de exclusión social afirman que “son necesarias políticas sociales comprometidas que pongan a las personas en el centro (en especial a las personas en situación de sin hogar) y apuesten por la protección y garantía de acceso a derechos básicos, como salud, vivienda y protección social, entre otros”.
En la actualidad, hay entre 30.000 y 40.000 personas en situación de sin hogar en España, una cifra que puede ascender hasta 400.000 en toda Europa.
Hacinamiento y precariedad
Asimismo, y según los datos del VII Informe FOESSA (2014), un 7% de la población vive en condiciones de hacinamiento grave (es decir, cuentan con menos de 15 metros cuadrados por persona), lo que supone un 3,3% de los hogares españoles.
A ello hay que añadir la situación de precariedad de la vivienda en nuestro país, agravado por las más de 500.000 ejecuciones hipotecarias entre 2008 y 2013, y los desahucios, que aumentaron un 1,3% durante 2014 hasta sumar un total de 68.091 (datos del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ).
Propuestas para erradicar el sinhogarismo
Cáritas alerta de que “nos encontramos en un estado de emergencia social y residencial”, agravado por el recorte del 34% llevado a cabo entre 2011 y 2014 en la financiación de los Servicios Sociales, que se traduce en una mayor dificultad para garantizar derechos básicos de las personas más vulnerables.
La Campaña “Nadie sin hogar 2015” plantea propuestas directas al conjunto de la sociedad para lograr ese compromiso común que se señala en el lema de este año. Instan, en este sentido, a las administraciones públicas a adoptar políticas sociales comprometidas que pongan a las personas en el centro, en especial a las personas sin hogar, y que apuesten por la protección y garantía de acceso a derechos básicos, como salud, vivienda y protección social. Asimismo, reclaman que la recién aprobada Estrategia Nacional Integral para Personas Sin Hogar tenga verdadero desarrollo e implementación y no se quede en una mera declaración de intenciones.
Lanzan también a los medios de comunicación y las redes sociales una invitación a transmitir mensajes respetuosos con los derechos de las personas y con un enfoque sensible hacia las personas sin hogar que huya de sensacionalismos y estigmas y animan a la ciudadanía y a la sociedad entera a incrementar la participación en organizaciones y movimientos sociales para modificar un modelo económico que favorece el sostenimiento de la exclusión social. “Cada uno de nosotros –explican- podemos ser agentes movilizadores de esperanza y de posibilidad, lo que también supone denunciar, exigir y reclamar los derechos de las personas en situación de mayor exclusión, las personas sin hogar”.
Vidas desestructuradas
Piedad Soto, Coordinadora del Área de Inclusión de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz destaca que son muchas las causas que llevan a una persona a estar en la calle, pero que confluyen básicamente tres: la falta de acceso a unos derechos fundamentales como la vivienda o el trabajo, la ruptura de vínculos personales, familiares y sociales y la falta del sentido vital, el proyecto de vida que cada uno tenemos.
En la Archidiócesis hay dos centros para personas sin hogar, el “Padre Cristóbal” en Mérida y el “Centro Hermano” en Badajoz, con capacidad para 28 personas cada uno, además de tres viviendas con 10 plazas más.
Según Piedad Soto, “mucha gente cuando llega a un centro de acogida pidiendo ayuda no es capaz de poner en pie lo que le pasa en los primeros momentos, por lo que se necesitan muchos días para tratar de que sea capaz de tomar conciencia de la situación en la que está y empezar a verbalizar y sentirse seguro para decir lo que quiera. Normalmente la necesidad que expresan es una necesidad básica: tengo hambre, tengo frío, estoy en la calle, no tengo a nadie… a medida que pasa el tiempo vamos llegando a las necesidades más profundas que tiene esa persona”.
Entre las personas que acuden a los centros diocesanos de Cáritas hay de todo: personas que han estado desestructuradas por la droga, enfermedades mentales, alcohol, problemas familiares etc. y otras que han llevado una vida normalizada que se ha torcido en un momento dado.

