Celebradas las II Jornadas Diocesanas de Parroquia, Familia y Escuela bajo el tema “Guiar, acompañar e iluminar”

D. Ricardo Blázquez Pérez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, y D. Ramón Acosta, especialista universitario en Pastoral Familiar, fueron los ponentes de las II Jornadas Diocesanas de Parroquia, Familia y Escuela.

Durante la mañana del 4 de febrero, el Seminario de Badajoz acogía las II Jornadas Diocesanas de Parroquia, Familia y Escuela organizadas por las delegaciones de Pastoral Familiar, Catequesis y Educación Católica.

El acto, al que asistieron casi 300 personas –entre sacerdotes, religiosos, matrimonios, catequistas y profesores de religión…-, se celebró bajo el lema “La Catequesis, la Escuela y la Familia: guiar, acompañar e iluminar”, un encuentro de formación en relación a la familia, el amor y la educación.

D. Ricardo Blázquez Pérez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Cardenal Arzobispo de Valladolid, inició la sesión con su conferencia “Perspectivas para la renovación de la Pastoral Familiar a la luz de la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia”, en la que, a través de la misma, invitó a todos los agentes de la pastoral a una continua formación evangelizadora y esperanzadora en el acompañamiento de los jóvenes. En su mensaje, además, manifestó que no se pueden obviar las realidades cambiantes a las que la sociedad se somete continuamente, y en la que nuestros jóvenes están inmersos, al igual que nosotros. Por eso mismo se debe anunciar el amor, la familia y el matrimonio como un aspecto gozoso de la vida. Hay que contemplar la realidad bajo la providencia de Dios, que nos ayuda a contemplar el matrimonio esperanzadoramente. “Somos testigos de que los jóvenes aman a la familia, y sin la familia, la persona queda como a la intemperie”, manifestó D. Ricardo.

Posteriormente, D. Ramón Acosta, médico, especialista universitario en Pastoral Familiar y máster en Ciencias del Matrimonio y la Familia, expuso su ponencia sobre “Educar para el amor: una aventura apasionante”. “El amor es esa vocación innata de todo ser humano. Nos señala ese camino por el cual Dios nos revela su plan de salvación”, aseguraba D. Ramón durante su turno, donde expresó que todos tenemos un papel muy importante en el acompañamiento de los jóvenes bajo la iluminación del amor. Nos invitó a estar pendientes en el despertar del amor en los más jóvenes, cuidando ese doble aspecto del amor a Dios y el amor sexual. Estos dos amores que despiertan en momentos y situaciones diferentes, y que deben ser adecuadamente apreciados para que, poco a poco, se unan en un sentido vocacional, descubriendo lo que Dios nos está pidiendo. D. Ramón trabaja en un proyecto educativo afectivo-sexual llamado «El lugar del encuentro, el cual lo proponen, entre otros, El Pontificio Consejo para la Familia. Todo el que lo desee puede conseguir estos materiales gratuitamente. (Click aquí para conocerlos)

El arzobispo, D. Celso Morga, se encargó de clausurar estas jornadas diocesanas agradeciendo a D. Ricardo Blázquez su presencia y sus palabras, y a D. Ramón Acosta por su testimonio personal y laical hablando de la educación para el amor.