Don José María Gil Tamayo, nuevo obispo de Ávila

Don José María Gil (izda.) junto a don Celso Morga en la presentación como nuevo Obispo de Ávila

BIOGRAFÍA DE D. JOSÉ MARÍA GIL TAMAYO

SALUDO A LA DIÓCESIS DE ÁVILA

A las 12 de la mañana de este martes se hacía público en Roma, Ávila y Badajoz el nombramiento del sacerdote de nuestra diócesis, José María Gil Tamayo, como obispo de Ávila, donde sustituirá a don Jesús García Burillo.

Don José María Gil Tamayo asistía a la presentación en Badajoz, en la sede del Arzobispado acompañado por don Celso Morga, que lo felicitó y, tras desgranar su extenso curriculum, le aseguró que “nos sentimos orgullosos y muy contentos, rezamos y pedimos al Señor que te ayude”. Destacó el lema episcopal de Gil Tamayo: “He venido a servir, no a ser servido” y le deseó que su labor en Ávila sea fecunda. Citando una anécdota de San Pío X, le deseó que sea ante todo sacerdote.

Por su parte, el obispo electo aseguró que quiere dedicar “su vida a tiempo completo a la diócesis de Ávila”, y desvelaba un dato curioso: “Seré el segundo obispo de Ávila que nació en Zalamea de la Serena, el anterior fue D. Diego Arce y Reinoso, de 1638-1640”.

Don José María Gil comenzaba dando las gracias al Santo Padre por su nombramiento, asegurando que es consciente de sus limitaciones, y recogía las palabras de don Celso en el sentido de que quería ser un buen cura siendo un buen obispo.

Destacó que va a una diócesis ejemplar, con realidades vivas, con la impronta del Carmelo y la presencia de Santa Teresa de Jesús. Tuvo agradecimientos para don Jesús García Burillo, que “ha pastoreado la diócesis con sabiduría”, dijo. Envió un saludo especial a los sacerdotes abulenses, a los religiosos, laicos, a los misioneros repartidos por el mundo y a la comunidad educativa “que es muy rica, para que me sientan cercano”. No olvidó a todas las autoridades de Ávila y de Castilla-León.

“No quiero olvidarme de mi diócesis –apuntó- , de don Celso, de don Antonio Montero, que está muy contento, de don Santiago y de don Doroteo, que fuera Obispo de Badajoz”, con el que mantuvo amistad. Recordó al presbiterio de Mérida-Badajoz, a su comunidad parroquial de Zalamea de la Serena y los pueblos a los que ha dedicado su tiempo como párroco rural: Benquerencia de la Serena, Helechal, La Nava y Cabeza del Buey.

Tuvo un recuerdo también para sus compañeros de la Conferencia Episcopal Española, de la que actualmente es Secretario General y Portavoz, los obispos españoles, a aquellos que ha tratado en la Santa Sede durante las misiones que se le han encomendado allí y a la sociedad sacerdotal de la Santa Cruz. No olvidó  a los periodistas, “que ahora tienen un compañero obispo. Les doy las gracias por el servicio que prestan a la sociedad y a la Iglesia”, concluyó.