El Centro de Emergencia de Mérida cierra tras acoger a 75 personas durante los meses más fríos del año

Puesto en marcha gracias a la financiación de la Junta de Extremadura y la gestión de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz y Cáritas Arciprestal de Mérida.

Voluntaria atendiendo a personas que venían de la calle.

El pasado viernes 30 de abril cerraba sus puertas el Centro de Emergencia de Mérida, ubicado en el Hostal Salud. Este recurso se puso en marcha el 22 de diciembre de 2020 desde la preocupación despertada ante la situación de un grupo de personas que se encontraban durmiendo en las calles de Mérida y, por lo tanto, en una situación de vulnerabilidad ante los meses de frío y la desprotección ante la COVID-19.
El proyecto pudo ponerse en funcionamiento gracias a la financiación de la Junta de Extremadura y el trabajo en coordinación junto con Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz y Cáritas Arciprestal de Mérida.
Durante los 4 meses en los que ha permanecido abierto el recurso han pasado por este centro un total de 75 personas, las cuales han podido encontrar un hogar, un lugar donde sentirse protegido y recuperar la dignidad que la calle les había arrebatado, con la posibilidad de comenzar un proceso desde el que se les ofrecía una oportunidad de poder salir de la situación de exclusión en la que se encontraban.
El Centro de Emergencia ha supuesto para 22 personas la puerta de entrada hacia otros recursos más adecuados, de las cuales 11 personas han sido derivadas a los Centros de Atención Integral “Centro Hermano”, en Badajoz, y “Padre Cristóbal”, en Mérida y otras tantas han encontrado trabajo o alquilado habitaciones o han sido derivadas a otros centros.

Esto ha sido posible gracias al capital humano con el que han contado. Doce personas voluntarias que han dedicado su tiempo, cariño y generosidad para atender a personas que venían de la calle, en un momento tan difícil y de tanto miedo como el que estamos viviendo por la pandemia, y en el que las recomendaciones nos impiden tener un contacto social más estrecho. Las personas voluntarias se han dedicado a la acogida cercana y cálida de todas las personas que llegaban a la puerta del Centro de Emergencia.
Desde Cáritas diocesana se espera que «este sea el primer año de muchos». Las personas en situación de sin hogar se encuentran en un escenario de gran vulnerabilidad que la pandemia ha puesto de manifiesto. Esta crisis nos ha hecho conscientes que no podemos vivir sin hogar: necesitamos un hogar nuestro, seguro y confortable. Por eso, creen que «este recurso ha supuesto un impacto significativo en las personas que han pasado por dicho recurso, ya que han encontrado un lugar en el que se sentían seguros, protegidos, atendidos y cuidados. Como dice el lema de la campaña de Cáritas: y tú que dices, di basta. NADIE SIN HOGAR«.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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