El monasterio de Santa Ana, en Badajoz, de las clarisas franciscanas, cumple 500 años de su fundación

Está previsto que se abra el claustro y sus museos para visitas guiadas 

Cuando uno pasa la puerta del torno y llega al claustro del monasterio de Santa Ana lo que más sorprende es cómo un lugar situado en el centro de Badajoz puede ser un oasis de silencio, solo roto por el tañer de una campanita que sirve para llamar a las hermanas (cada una tiene su toque).
En este monasterio se encuentran 27 hermanas, 7 de ellas en periodo de formación. Como ya ocurre en la mayoría de conventos, es una comunidad internacional porque además de hermanas españolas, también hay de Colombia, de Polonia, de Perú y de Kenia. La hermana Margarita (polaca) afirma que “esto es una riqueza y un reto a la vez”. Estas hermanas están dedicadas a distintos quehaceres: rezan ante el Santísimo, se dedican a la lavandería, a hacer dulces, acompañan a las mayores al médico… Su día a día es un constante ora et labora, como se dice en la vida monástica.
Durante la estancia en este monasterio hablamos con la madre superiora, María Teresa Domínguez Blanco, quien nos dice que “su día a día es normal, la gran diferencia es por Quién y cómo lo hacemos: desde el amor a Dios y los hermanos. El trabajo nos preocupa porque es nuestro medio de subsistencia”. Una primera parte de la mañana está dedicada a la oración personal y al rezo de Laudes y de Tercias. A continuación, tras el desayuno, las hermanas que están en formación van a sus clases y el resto, a los trabajos que cada una tiene asignados, con la peculiaridad de intentar hacerlo en silencio, no perdiendo la presencia del Señor. Tras la comida, ya por la tarde, hay tiempo libre, rezo y Eucaristía, ensayos de cantos y tiempo de formación. La jornada finaliza con el rezo de Completas a las 22 horas”.

La mayor diferencia de esta jornada a la que pudo llevar una hermana contemplativa hace cinco siglos radica fundamentalmente en que antes no tenían que realizar trabajos para subsistir, como es ahora el caso, ya que antes vivían de la limosna de los bienhechores. Se dedicaban sobre todo a las labores, a los ornamentos litúrgicos.

Para mantener esta comunidad y el convento las hermanas hacen unos dulces en el obrador (se venden en el torno y en diciembre en el Mercado navideño de Badajoz), tienen la lavandería y la encuadernación y, desde hace unos meses, varias hermanas pintan iconos (ver AQUÍ).

España es el país con más monasterios de clausura. En España, según datos de diciembre de 2017, hay 801 monasterios de vida contemplativa (35 masculinos y 766 femeninos) y 9.195 religiosos y religiosas (340 masculinos y 8.855 femeninas).

Según los datos que se están recopilando, en los monasterios españoles hay aproximadamente 150 postulantes; 250 novicias y 450 profesas temporales. En las congregaciones religiosas femeninas habría alrededor de un 26% de extranjeras.

La vida contemplativa, como todas las formas de vocación, viven una época de crisis. En los últimos años han sido varios los conventos de clausura que han cerrado y las pocas hermanas que en ellos quedaban se han unificado con otras comunidades. Este es el caso de Mª Jesús, que llegó hace 11 años proveniente del convento que había en Jerez de los Caballeros. “Tuvimos que cerrar porque las hermanas eran mayores y buscamos una comunidad que fueran afines a nosotras. Estamos muy felices”. Mª Jesús recuerda que el cierre del convento fue muy difícil porque supuso cerrar un Sagrario y “en Jerez nos querían mucho”.

Antes de abandonar el convento, la hermana Celina, con 89 años de edad y desde 1951 en este convento, nos confiesa que es “la mujer más feliz del mundo”.

Renovación interior
La comunidad este año está de enhorabuena: se cumplen 500 años de la fundación del convento y de la presencia de las clarisas franciscanas en él.
La Madre Superiora nos adelanta que, por este motivo, están en contacto con el Ayuntamiento para que se pueda visitar dos sábados al mes el claustro y los museos, que hasta ahora, por ser de clausura, están cerrados.
Para ella, este aniversario “es una acción de gracias por todo lo que hemos recibido del Señor y, a la vez, llamada a una fidelidad creativa en el seguimiento de Cristo según nuestro propio carisma para seguir dando respuestas a lo que el mundo y la Iglesia espera de nosotras desde la misión que hemos recibido del Señor”.

La celebración de este V centenario se abrió con la celebración el pasado 12 de mayo de una Eucaristía presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz. D. Celso Morga, y al día siguiente un concierto de música barroca a cargo del Aula de Música Antigua del Conservatorio Superior de Badajoz.

Durante los próximos meses se irán desarrollando diversos actos que iremos dando a conocer AQUÍ

Clausura e internet

Con motivo del V centenario de la fundación del monasterio, se ha renovado su página web (clarisasbadajoz.com) y han abierto una cuenta en Facebook.
Como nos cuenta la hermana Margarita, “intentamos hablar con las personas con el lenguaje de hoy. Hace 500 años o, incluso 30, para la mayoría de la gente era obvio que hay unas hermanas que viven en un convento de vida contemplativa en el que, principalmente, rezan. Pero hoy, muchas personas no saben que existimos. Tanto la web como el Facebook es una forma de entrar en contacto con las personas con el lenguaje que ellas entienden. Nuestra intención es darnos a conocer, para hablar de nuestro trabajo y nuestra forma de vida”.
La hermana Clara afirma que se concibe como “una herramienta de acceso para la gente, para ofrecer oraciones, iconos o dulces por encargo. Pero no queremos que pase de ahí. Para nosotras no es imprescindible para nuestra forma de vida, pero tampoco queremos dar la espalada a las tecnologías de hoy, sino saberlas utilizar subordinadas a un proyecto de vida que, sobre todo y ante todo, es adoración y contemplación. Es una forma de estar presentes en el mundo, pero de una manera muy medida. Lo realmente importante no se ve en una web porque hay cosas invisibles que solo se perciben en el contacto y la experiencia personal: ofrecemos un horario en el que se puede acercar quien quiera, eucaristías o adoración al Santísimo.

Ana Belén Caballero

 

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