
El sacerdote diocesano Vicente Martín, que actualmente realiza estudios de doctorado en Teología, en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid, ha sido nombrado por los obispo españoles, en su última Comisión Permanente celebrada en Madrid el martes y miércoles, nuevo delegado episcopal para Cáritas Española. Sucede en el cargo, tras once años, a Vicente Altaba, sacerdote diocesano de Teruel y Albarracín. La misión del delegado episcopal es ser el representante en esta institución de los obispos de la Comisión episcopal de pastoral social.
Vicente Martín es natural de La Nava de Santiago, y fue ordenado sacerdote en 1995. Entre los años 2006 y 2012 fue Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz y hasta 2016 miembro del equipo de formación de Cáritas Diocesana.
Tras conocerse su nombramiento, se mostraba ilusionado ante esta nueva etapa. “Es una gran ilusión –dice- haber sido llamado a servir a la Iglesia en este campo tan importante como es la atención y el servicio a los más pobres, que son los preferidos del Señor y, como dice el papa Francisco, los primeros destinatarios del Evangelio”. Al mismo tiempo, afirma que este nombramiento supone una gran responsabilidad. “Me siento afortunado, aunque en estos momentos también un poco abrumado, por la responsabilidad que me toca afrontar” declara.
Vicente se ha marcado varios retos para esta etapa. “El primero y más importante para mí, dice, es ir dando respuesta con mi vida desde la institución de Cáritas a una pregunta fundamental: cómo decirles y hacerles ver a los pobres que Dios los ama. Ese es el gran reto que tiene la Iglesia y que tiene Cáritas Española, que es el mismo que tiene cualquier cristiano. Quiero ser una presencia discreta, atenta y activa en el seno de la confederación de Cáritas Española, y otro reto que también está en mi, es trabajar para que la acción caritativa y social sea asumida cada día más como algo propio y fundamental de la comunidad cristiana en todos su niveles, poniendo a los pobres en el centro, no solamente como objeto de nuestra acción social, sino como sujetos de su propio desarrollo e interlocutores del Evangelio, como nos dice el papa Francisco”.

