El sacerdote José Lozano Guillén, nacido en Santa Marta de los Barros el 3 de mayo de 1935, fallecía el pasado día 29 de septiembre en Puerto Rico, donde ha pasado los últimos 20 años como misionero. Antes estuvo otras dos décadas en Costa Rica.
Ordenado sacerdote el 27 de junio de 1965, su primer destino, tras una larga travesía en barco fue Costa Rica, donde se pone al servicio del obispo, Monseñor Arrieta. Allí desarrolla su labor pastoral durante una veintena de años. Fueron años duros de trabajo, por los numerosos puestos misionales que tenía que recorrer y por la difícil climatología en determinadas épocas del año.
Cuando piensa en volver a nuestra diócesis, hace escala en Puerto Rico y el arzobispo de San Juan de Puerto Rico lo convence para quedarse y enseguida le adjudica una parroquia pequeñita. Por su preparación y su valía humana y religiosa, enseguida ocupa varios cargos en la diócesis de Ponce y el arzobispo lo nombra párroco de San Ramón Nonato en la localidad de Juana Díaz, donde ha desarrollado otra veintena larga de años de su vida sacerdotal, siempre al pie del cañón, siempre muy unido y obediente a su arzobispo, Por esta ingente labor y por sus cualidades humanas y espirituales lo nombraron Monseñor.
Después del fatal terremoto que arrasó toda la isla y otras deficiencias físicas, su salud se ha ido debilitando hasta su fallecimiento.

