Se homenajeó a los sacerdotes que celebran este año sus Bodas de Oro y Plata Sacerdotales
Como cada 7 de enero, se ha celebrado en el Seminario el Encuentro de Navidad de los sacerdotes de la Archidiócesis con el Arzobispo.

El Encuentro de Navidad, además de lo que supone de jornada de convivencia entre todos los sacerdotes, sirve también para homenajear a los que celebran durante el año sus bodas de oro y de plata sacerdotales, entre los que este año se encuentran 17, doce de oro y cinco de plata. Además se tiene un recuerdo especial para aquellos que han fallecido en el último año.
A partir de las 11 empezaban a llegar los sacerdotes al Seminario, en cuya capilla daba comienzo la Eucaristía a las 12,00, presidida por don Santiago García Aracil, acompañado en el presbiterio por don Celso Morga, Arzobispo coadjutor, y los sacerdotes homenajeados, entre otros. Una hora después, ya en el salón de actos, tenía lugar el homenaje a los sacerdotes que celebran bodas de oro y plata, a los que se les entregaba una insignia de la archidiócesis. Con la comida se ponía fin al Encuentro.
Elegidos por Dios
Don Santiago, le dijo a los sacerdotes en su homilía que los sacerdotes son conscientes de que Dios los ha elegido “para que la alegría de su Evangelio, que comenzó con su Encarnación y nacimiento, sea sembrada cada día entre los que sufren cualquier forma de pobreza y en quienes tienen el corazón desgarrado por cualquier dolor o por la falta de esperanza”.
Tras felicitar a los sacerdotes que celebraban sus bodas de oro y plata, dijo que con la gracia de Dios, que no falta nunca, “han superado seguro diversas adversidades, han asumido nuevos planteamientos personales y pastorales y han mantenido una permanente conversión del espíritu, de los comportamientos y una renovación constante de la esperanza en la acción de Dios que nos ha elegido para su ministerio”.
El sacerdote Francisco Sayago agradeció el homenaje en nombre de los cinco sacerdotes que cumplen sus bodas de oro sacerdotales. Señaló tres grandes momentos en sus vidas: el Concilio Vaticano II, con el que nacieron, el Sínodo diocesano en torno al cual fueron ordenados sacerdotes y la caída del Muro de Berlín, que supuso un puente y un hito de libertad y de diálogo.
Sayago señaló que “nuestra andadura sacerdotal comienza en una iglesia en la que dimos paso hacia la conciencia eclesial, la participación, la vida comunitaria, la formación de los laicos y el diálogo con el mundo moderno. En una diócesis en la que los laicos toman la palabra y comienzan a ocupar su puesto en la Iglesia”.
El encargado de agradecer el homenaje en nombre de los sacerdotes que celebran sus bodas de oro fue Ángel Solano, que dividió su intervención en dos partes, la primera dedicada a los 50 años que llevan de sacerdotes y la segunda dedicada a los que fueron sus vidas en el Seminario. Ángel Solano recordó diversas anécdotas de su etapa de seminarista, repasando los obispos del momento, formadores y rector del seminario, así como momentos vividos con el resto de los compañeros, entre ellos el resto de los que recibían el homenaje.
Al final del acto don Santiago García Aracil entregó la insignia de la diócesis también al Arzobispo coadjutor, don Celso Morga, que ya pertenece a Mérida-Badajoz. A cada asistente se le entregó un libro que recoge una selección de medio centenar de artículos publicados por el Arzobispo desde que llegó a la Archidiócesis en la revista diocesana Iglesia en camino.
Don Santiago García Aracil anunció también que el sábado día 17 de enero a las 12,00 h. se presentará en el salón de actos del Arzobispado la historia de las tres diócesis que forman la Provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz: la Archidiócesis de Badajoz y las diócesis de Coria-Cáceres y Plasencia. El libro ha sido editado en un solo volumen por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).

