Fallece la hermana clarisa descalza, sor Mª Celina de la Presentación

Perteneciente a la Comunidad de Badajoz durante 68 años

Sor María Celina de la Presentación Vega Cordero.

El pasado 18 de julio falleció, en el Monasterio de Ntra. Sra. de las Mercedes de las Clarisas Descalzas de Badajoz, la hermana sor Mª Celina de la Presentación Vega Cordero, a los 89 años de edad y 68 de vida consagrada.

Sor María Celina era natural de orre de Miguel Sesmero, donde nació el 21 de noviembre de 1930. Allí recibió el bautismo a los pocos días poniéndole el nombre de María Amparo.

Amparito, cuando tenía 21 años, llamó a las puertas de este monasterio, donde ingresó el 5 de enero de 1951. Como no tenía dote, pudo entrar gracias a la Beca de cantora, abonada por el Estado Español, y también con el título de Lavandera.

El día 6 de julio de 1951 recibió el Santo Hábito de las Hermanas Pobres de Santa Clara, donde le impusieron el nombre de Sor Mª Celina de la Presentación. Hizo la Profesión Temporal el 7 de julio de 1952 y su entrega total a Cristo culminó el día 7 de julio de 1955 con la Profesión Solemne.

Como nos cuentan sus hermanas de congregación, era una mujer sencilla, humilde, simple, orante y servicial.

Su preciosa manera de cantar y alabar al Señor fue admirada por los fieles que iban al templo para escucharla. Su amor al canto lo mantuvo hasta los últimos instantes de su vida. Este don del Señor, lo puso al servicio de las Comunidades de la Federación, donde enseñó a cantar y vocalizar a las monjas para embellecer el culto divino.

Supo mantener el espíritu de oración y devoción con el rezo del Santo Rosario, la Coronilla a la Divina Misericordia, sus continuas jaculatorias y, sin duda, la gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús y al Patriarca San José.

Alma eucaristía que gozaba de la compañía de Jesús en sus turnos de Adoración al Santísimo.

Una nota predominante en su vida fuel el dolor, pues desde temprana edad, tuvo que crecer sin el cariño de sus padres que fallecieron muy jóvenes. En la vida religiosa quedó crucificada con Cristo, con una insuficiencia cardiaca, respiratoria y renal. Además, supo aceptar sin ninguna queja sus varios infartos, cateterismo, ictus y la  intervención de cadera, que poco a poco le quedó parapléjica.

Supo ganarse el cariño de quienes la conocían.

Vivió una vida oculta y en silencio, y de esta forma respondió a la llamada del Esposo, rodeada de las hermanas de la Comunidad que tanto amaba.

Sus exequias se celebraron el pasado 19 de julio, a las 10 h., presidiendo Pedro Losada Domínguez y concelebrando Gabriel Cruz Chamizo y su capellán, Francisco José Trabadela Gómez.

La comunidad de Clarisas Descalzas de Badajoz afirman «sentirse arropada por las oraciones de todas las hermanas de la Federación que en estos momentos están unidas espiritualmente a nosotras, y por motivo del Covid-19 no ha podido ser presidencial». Así mismo, agradecen a su Madre Presidenta Federal, que les acompañara con dos hermanas de su Comunidad del convento de Santa Ana. Por último, piden por el alma de su hermana: «Que Santa Clara, nuestra madre, te introduzca serena y tranquila al convite del banquete nupcial cantando y alabando sin cesar al Cordero divino. ¡Descasa en paz!».

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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