La sede de la Escuela de Formación Básica (EFB) en Feria celebró la pasada semana el acto de clausura del curso con la entrega de diplomas a los alumnos que concluyeron satisfactoriamente su itinerario de formación teológico-pastoral. La jornada reunió a la comunidad parroquial en un ambiente de alegría y acción de gracias, reflejando el compromiso de la Archidiócesis por acercar la formación a los distintos puntos de su territorio.
La celebración, de carácter litúrgico y académico, estuvo presidida por el arzobispo de Mérida-Badajoz, monseñor José Rodríguez Carballo, OFM. Junto a él participaron el vicario de Evangelización, Francisco José Andrades Ledo, y el párroco de Feria, Gonzalo Encinas Casado. También asistieron familiares, amigos y numerosos miembros de la comunidad parroquial, que acompañaron a los alumnos en este momento tan significativo.
Formación al servicio de la misión
Durante su intervención, monseñor José Rodríguez Carballo felicitó a los graduados por el camino recorrido y subrayó que la formación teológica constituía un instrumento esencial para fortalecer la fe y preparar a los fieles para la misión evangelizadora. Asimismo, recordó la vocación propia de los laicos y los animó a vivir con decisión su compromiso bautismal, invitándolos a ser presencia cristiana en la sociedad y en la vida de la Iglesia.
Por su parte, el vicario de Evangelización, Francisco José Andrades, destacó el valor del itinerario formativo que ofrecía la Escuela de Formación Básica para proporcionar a los laicos una preparación sólida con la que afrontar los retos del contexto actual, marcado por una creciente secularización. A lo largo del curso, los alumnos profundizaron en contenidos fundamentales como la Revelación, el misterio de Dios, la eclesiología, los sacramentos y la moral cristiana. Al finalizar esta etapa, se les invitó a continuar su formación en la Escuela de Agentes de Pastoral (EAP), si así lo deseaban.
El párroco de Feria, Gonzalo Encinas, agradeció la presencia del arzobispo y del vicario de Evangelización, al tiempo que puso en valor el esfuerzo, la constancia y el espíritu de comunión que demostraron los participantes de la sede durante todo el curso.
Un envío para continuar la evangelización
El acto concluyó con la entrega personal de los diplomas por parte del arzobispo, un gesto que simbolizó el envío de los nuevos graduados a sus comunidades para seguir colaborando activamente en la misión evangelizadora de la Iglesia diocesana.
Desde la Escuela Diocesana de Formación de Laicos se trasladó la enhorabuena a todos los alumnos que completaron esta etapa formativa en la sede de Feria, agradeciendo su compromiso y su disponibilidad para seguir construyendo una Iglesia sinodal, corresponsable y abierta a la misión.

