Los Ministros Extraordinarios de la Comunión han participado en una Jornada de Formación celebrada en el Seminario Metropolitano de Badajoz.
La primera ponencia, titulada “Exposición de la Sagrada Eucaristía”, ha sido impartida por don Antonio Manuel Álvarez Becerra. A continuación, don José Manuel Puente, delegado de Liturgia, ha desarrollado las ponencias “El rito de la Exposición y la Bendición Eucarística” y “El Ministro Extraordinario se forma en el ejercicio propio de su ministerio recibido de la Iglesia: revisión de principios, práctica y errores”.
En esta Jornada de Formación han participado alrededor de 200 Ministros Extraordinarios de la Comunión, laicos instituidos por el Arzobispo.
Los Ministros Extraordinarios de la Comunión (MEC) son laicos, hombres y mujeres, instituidos por el obispo o el párroco para colaborar en la distribución de la Eucaristía cuando es necesario. Su labor incluye llevar la comunión a los enfermos en sus domicilios y ayudar durante las celebraciones eucarísticas con grandes asambleas, actuando como “pies y manos” de Cristo para acercarlo a quienes no pueden acudir a la iglesia.
Su misión es un servicio de amor y fe, que requiere formación, devoción y la debida autorización de la autoridad eclesiástica.
Quiénes son
• Laicos comprometidos: hombres y mujeres católicos, practicantes y comprometidos con la fe y con su comunidad parroquial.
• Formados y autorizados: han recibido formación específica y una misión oficial del obispo o del párroco, habitualmente acreditada mediante una credencial.
• No son ministros ordenados: se denominan “extraordinarios” porque su servicio complementa al de los ministros ordinarios (obispos, sacerdotes y diáconos) y solo se ejerce en situaciones concretas.
Funciones principales
• Servicio a enfermos y ancianos: llevar la comunión a quienes no pueden asistir a la Eucaristía por enfermedad, edad o impedimento, siendo signo de la presencia de Jesús en sus hogares.
• Ayuda en la distribución de la Comunión: colaborar durante la Misa cuando la asamblea es numerosa y la celebración podría prolongarse excesivamente.
Requisitos y características
• Amor y devoción a la Eucaristía: vivir una profunda fe eucarística.
• Testimonio de vida cristiana: ser ejemplo de fe, caridad y servicio dentro de la comunidad.
• Humildad y cercanía: entender su ministerio como un servicio y no como un privilegio, transmitiendo confianza y sencillez.
En definitiva, los Ministros Extraordinarios de la Comunión son servidores de la fe y de la Iglesia, al servicio de su diócesis y de su parroquia, extendiendo el amor de Cristo a toda la comunidad, especialmente a los más necesitados.
Maite Benítez/Redacción


