Con motivo de la Jornada Pro Orantibus

Con motivo de la celebración de la Jornada Pro Orantibus, la Archidiócesis de Mérida-Badajoz acogió este jueves 12 de junio un encuentro de la vida contemplativa en el salón de actos del Arzobispado, al que se unieron también religiosas de vida activa y algunos sacerdotes diocesanos.

El encuentro comenzó con la oración dirigida por la hna. Mª José Tuñón, aci, directora de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Española (CECV). A continuación, el P. Antonio Bellela, cmf, director del Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR), apuntó algunas pistas sobre el momento que vive la Iglesia respondiendo a las preguntas ¿Qué? ¿Dónde? y ¿Quién? e indicando que el pasado de la Iglesia es Europa, el presente, América y el futuro, Asia y África. «Lo importante es que la Iglesia no sea un compartimiento estanco, sino que haya trasvase. En esto la sinodalidad es extraordinaria». Para ello, afirmó que es «fundamental trabajar en conjunto», aunque sea desde la clausura. Además, señaló las crisis de la «Iglesia del norte y del sur» y a la misericordia como actitud para superarlas.

Tras un breve coloquio con los participantes en este encuentro, el Arzobispo de Mérida-Badajoz, D. José Rodríguez Carballo, ofm, pronunció la ponencia «Orar con fe, vivir con esperanza», en la que apuntó cuáles deben ser las características de la oración cristiana, que debe ser una «escucha de los demás»; señaló la fe como «luz que ilumina nuestro peregrinar en la vida». Rodríguez Carballo afirmó que «la esperanza cristiana (que nace de la fe) es la que señala la dirección de nuestra existencia, nos vincula y reconcilia con la vida» y es «el motor de una vida contemplativa en salida». Además, habló del discernimiento, «que nos permite mirar al futuro con esperanza y acoger el momento actual como profecía». Por último, el Arzobispo de Mérida-Badajoz pidió a las consagradas de vida contemplativa que no permitan que en sus conventos entren «los profetas de desventuras», velen en la fidelidad y sean «acogedoras y testigos del Evangelio».

El encuentro finalizó con el concierto «Luz en el silencio» de Pedro Monty y José Ramón Vázquez, quienes a través de sus canciones invitaron a los allí presentes a una introspección para tomar conciencia de la importancia de la fe en la vida de cada uno.

