El sábado se conmemoraba el 25 aniversario del Sínodo diocesano. Los actos, que tuvieron dos partes, transcurrieron en Mérida presididos por don Celso Morga y con la asistencia del Arzobispo emérito, don Antonio Montero. La primera de estas partes fue la ponencia presentada por don Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de Jaén, que fuera Secretario General del Sínodo.
Don Amadeo ofrecía una conferencia bajo el título “La memoria de lo que hicimos juntos”. En ella señalaba que el Sínodo fue un instrumento de renovación conciliar e hizo un repaso de los sínodos en la historia de la diócesis. También recordó la preparación del Sínodo, la animación y las tres fases sinodales. “Las dos primeras etapas tuvieron carácter preparatorio de los materiales que serían sometidos a debate y votación, y la tercera y decisoria, la que constituyó el Sínodo propiamente dicho”, dijo.
El Obispo de Jaén dejó claro que “la iniciativa de celebrar un Sínodo en Badajoz viene personalmente del entonces Obispo, don Antonio Montero”.
Finalizada la ponencia, se celebraba la Eucaristía en la Basílica de Santa Eulalia, presidida por don Celso Morga. En su homilía recordó que el Sínodo “fue un esfuerzo de muchos, sin duda. Fueron miles los que se movilizaron ilusionados, pero al frente había un pastor, don Antonio, a quien hoy agradecemos sus desvelos y su guía. Me consta, por muchos testimonios, que don Antonio se involucró al máximo en esta tarea que se presentaba grande y arriesgada”.
El Sínodo fue convocado por el entonces obispo, Monseñor Antonio Montero Moreno, el 24 de junio de 1989 y después de arduos trabajos, en los que tomaban parte miles de personas de toda la diócesis, el 5 de junio de 1992 tenía lugar la sesión de clausura en el templo parroquial de Santa Eulalia, en Mérida.
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