7 sacerdotes celebran sus bodas de oro y 3, las de plata
Este lunes, 7 de enero, ha sido la fecha elegida para celebrar el tradicional encuentro entre sacerdotes y el arzobispo. Este año la convivencia ha servido para recordar a don Santiago García Aracil, arzobispo emérito por quien se ofreció la eucaristía, además de por los siete sacerdotes fallecidos durante el último año, como viene siendo tradicional en estos encuentros. Otra característica propia de este año ha sido el homenaje que el presbiterio diocesano ha realizado a Monseñor José María Gil Tamayo, obispo de Ávila.Los actos comenzaban en la Catedral de Badajoz a las 11 de la mañana con la eucaristía. A ella asistían 130 sacerdotes y era presidida por don Celso Morga, arzobispo de Mérida-Badajoz, acompañado por don José María Gil, don Francisco Cerro, obispo de Coria-Cáceres y don José Luis Retana, obispo de Plasencia, que quisieron sumarse. Entre los fieles que llenaban la Catedral se encontraban numerosas autoridades civiles y militares, entre ellas el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, y el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso.
En su homilía, don Celso daba las gracias a Dios por el «servicio fecundo» de don Santiago a la archidiócesis y pidió que seamos generosos en nuestra oración por el eterno descanso del arzobispo emérito fallecido el pasado 28 de diciembre. Don Celso resaltó la labor que hizo don Santiago durante su ministerio episcopal y confesó que le impresionó de él su gran capacidad de trabajo y su fortaleza ante el dolor y la enfermedad. También resaltó que había evangelizado a través de sus numerosos escritos.En el Seminario
Finalizada la eucaristía, los sacerdotes se trasladaron al salón de actos del Seminario, donde se ofreció un homenaje a los que este año celebran sus bodas de oro y plata sacerdotales. En nombre de los que conmemoran 25 años de su ordenación sacerdotal intervenía Francisco Javier Moreno Soltero, vicario episcopal y párroco de Fuente del Maestre. En su intervención afirmó que «celebrar 25 años en el ministerio es un gozo que queremos compartir con vosotros. Es momento de revisar, hacer balance y renovar la ilusión del sí que le dimos al Señor». Terminó dando las gracias a los sacerdotes de la archidiócesis «porque nos hemos sentido arropados en nuestro
ministerio», dijo.En nombre de los sacerdotes que celebran las bodas de oro sacerdotales, intervino Julián García Franganillo, vicario judicial, que reconoció que el Concilio Vaticano II había marcado el sacerdocio de su generación, expuso algunos frutos del Concilio para nuestra archidiócesis y para él mismo, y afirmaba que en esos momentos le venía a la mente la imagen del tren cuando va llegando a la estación, que aminora la marcha mientras los pasajeros se disponen a recoger el equipaje. Terminó pidiendo a Dios «que nos ilumine para conocer su voluntad y nos dé la gracia suficiente para cumplirla».
Antes de la comida fraterna que puso fin a esta convivencia anual, se le hizo entrega a don José María Gil Tamayo de un báculo, regalo de la archidiócesis. El recién nombrado obispo de Ávila se mostró muy agradecido y afirmó que «lo que soy os lo debo fundamentalmente a vosotros, estoy aquí para homenajearos». Recordando su lema episcopal expresó su deseo de que su episcopado sea un servicio y animó a los presentes a vivir la santidad para hacer creíble el anuncio del Evangelio y a fomentar muy seriamente las vocaciones sacerdotales.Homenajeados
Los sacerdotes que durante el 2019 conmemoran 50 años como sacerdotes son: José Antonio de Abajo Vidal, cmf; Mateo Blanco Cotano; José Guerra Durán; Julián García Franganillo; Casimiro Lozano Durán; Manuel Seco Corvillo y Antonio Pina Ramos.Los que celebran sus bodas de plata sacerdotales son: José María Barrantes Gil; Manuel Ruiz Durán y Francisco Javier Moreno Soltero.

