Celebrado en Madrid

El pasado sábado, bajo el lema Todos juntos regalamos esperanza, se celebró en Madrid el III Encuentro de responsables diocesanos para las personas con discapacidad. Organizado por la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, este encuentro se centró en la vivencia de la esperanza en las personas con discapacidad. En él participaron medio centenar de personas, entre ellas Inés Escobar, delegada episcopal para la Atención a personas con capacidades diferentes.
El saludo y la oración inicial dio comienzo a la jornada. Mons. Román Casanova, obispo de Vic y responsable del área de pastoral para las personas con discapacidad, dirigió esta primera parte del encuentro. El prelado les invitó a un encuentro vivo y personal donde revitalizar la Esperanza, caminar desde el Amor de Dios hacia un futuro y horizonte amplio sin miedos a nuestras vulnerabilidades y discapacidades, con la certeza de que Todos-juntos hemos de regalar esperanzas.
Después se desarrolló la primera ponencia bajo el título Accesibilidad: fraterna, católica y transversal, expuesta por Miguel Ángel Valero Duboy, profesor titular de la Universidad Politécnica de Madrid y delegado para Accesibilidad y Responsabilidad Social en la ETSIS Telecomunicación, quien les hizo repensar que todos somos agentes de accesibilidad y todos-juntos somos capaces de dar respuestas inclusivas; la necesidad de ir creando conciencia de accesibilidad personal y pastoral para compartir, vivir, motivar, incluirnos a todos sin barreras… estar próximos unos a otros es cuestión de dignidad
personal y fraterna, cuántas barreras hay que solucionar en nuestras parroquias que impiden que todos tengamos los mismos derechos!, tener una visión fraterna de forma equitativa para la participación de todos: puertas parroquiales, tecnología aplicada, pantallas adecuadas… Miguel Ángel Valero afirmó que “Vivir la fraternidad evangélica es promover la accesibilidad, es promover la fraternidad con esperanza cristiana de hacer un mundo más digno y que el amor al prójimo, a todos, se muestre en una accesibilidad afectiva”.

Más tarde, hubo un espacio reservado para testimonios de personas con discapacidad que aportan esperanza en alguno de los ámbitos de los que habla el papa Francisco en la bula Spes non confundit, que como nos cuenta Inés Escobar, «fueron verdaderos regalos y signos de Esperanza. Ante una sociedad y un mundo desanimado, ante una cultura del placer en detrimento del dolor, sus testimonios llenos de sentido y signos del amor de Dios, nos hacen constatar cómo desde la fe, el amor, las Bienaventuranzas se llega a tener una vida plena y gozosa siendo bien para los demás, desde la vulnerabilidad y discapacidad unos congénitos y otros adquiridos en una edad madura a causa de accidente o enfermedad».
Por la tarde, el encuentro tuvo una mesa de experiencias de personas a las que les ha llegado la discapacidad y han sabido asumirlo desde la esperanza cristiana. En palabras de nuestra Delegada para la Atención a personas con capacidades diferentes, «fueron verdaderos testimonios de vida, amor y esperanza. Como alguno de ellos decían no es un camino de rosas, pero si se viven con el convencimiento que la vida es un milagro de Dios, que nos quiere a cada uno como somos, a cada persona con sus capacidades correspondientes, es un tesoro que enriquece a todos los de casa, aunque quienes no lo conocen les de miedo y produzca rechazo».
Inés Escobar afirma que de este encuentro se lleva «el convencimiento de la riqueza y apoyo que supone para evangelizar en el mundo de hoy la inclusión de todas las discapacidades en nuestra Iglesia, el ánimo para que en todas las diócesis se trabaje en el cuidado e inclusión, en nuestros ámbitos pastorales y eclesiales, sobre la atención a las personas con distintas capacidades. Hemos de formarnos para prestar un servicio de amor y esperanza con paciencia creando puntos referenciales. Trabajar por el mundo de la Discapacidad formando agentes activos y reivindicativos en una accesibilidad fraterna personal y pastoral».

