La romería de Bótoa celebró su 450 aniversario con gran asistencia de fieles

El primer domingo de mayo se repetía la cita en los campos de Bótoa, en torno a la Virgen co-patrona de la ciudad de Badajoz. Este año tenía de especial que la romería cumplía, nada más y nada menos, que 450 años de historia.

Esa romería vivía sus prolegómenos el sábado, con concursos variados. Cientos de personas ponían colorido llegando a la ermita a caballo y a pie para orar ante la Virgen y disfrutar de la fiesta.

El Arzobispo, don Celso Morga, presidía la Eucaristía el sábado por la tarde. En ella recordaba a todos los miembros de la Hermandad difuntos, “muy en particular a Josefa Martínez Bejarano, componente del grupo de lavanderas, fallecida el pasado mes de diciembre a los 102 años de edad”. Don Celso recordó en su homilía a la gente del campo, al afirmar que la Virgen de Bótoa “nos invita a pedir a Dios, como han hecho nuestros antepasados durante estos siglos, que proteja las cosechas, que nos envíe la lluvia a su tiempo. Eso seguiremos pidiendo a la Virgen. Pero como ha dicho el pregonero de la Virgen este año quizás hoy no es el agua el gran problema de los campos extremeños, sino el despoblamiento, el desempleo o la falta de comunicaciones”.

Al finalizar la misa se apagaron 450 velas que simbolizaban los 450 años de tradición romera a Botoa. Tras la misa tenía lugar el rosario de las velas desde la ermita a la encina donde se apareció la Virgen.

El domingo, la misa mayor comenzaba a las 11,30 horas, y tras su finalización salía la Virgen en procesión por los campos, para detenerse ante la residencia-hogar “Lisardo Sánchez”. Antes de regresar de nuevo al templo, en el atrio, tenía lugar la subasta del ramo de flores y el rosario de plata de la Virgen.

Un concurso de doma de caballos y platos típicos, con la intervención de grupos regionales de coros y danzas cerraban las actividades de la mañana. Por la tarde se desarrollaba el besamano de la Virgen, que se prolongaba hasta las 21,30 horas que se cerró la ermita.