La Vida Consagrada celebró su día con un encuentro con D. José Rodríguez Carballo

Asistentes a la celebración con D. José Rodríguez Carballo.

El pasado 2 de febrero 80 religiosas de la diócesis celebraron su jornada con una Eucaristía en la Catedral de Badajoz presidida por D. José Rodríguez Carballo, ofm, que hasta su nombramiento como arzobispo coadjutor de Mérida-Badajoz fue secretario del Dicasterio para la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. A ella asistieron representantes de institutos y congregaciones con presencia en nuestra diócesis tanto femeninas como masculinas.

Bendición de las velas.

La celebración comenzó con la bendición de las velas en la puerta del templo catedralicio. En la homilía, D. José Rodríguez recordó que la vida consagrada son «portadoras de la luz», su misión «es ser portadores de Aquel que es la luz». Les pidió que abrieran «las puertas de nuestro corazón sin miedo porque Dios está de nuestro lado». «Seamos portadores de esperanza y no profetas de desventura» y «testimonio de la presencia de Dios con un lenguaje comprensible para nuestra sociedad», finalizó el Arzobispo coadjutor su homilía. A continuación, renovaron sus consagración al Señor.

Religiosas en la conferencia de D. José Rodríguez.

Tras la Eucaristía, se trasladaron al salón de actos del Arzobispado. Mercedes Diaz Tortonda, presidenta de CONFER Extremadura, hizo una radiografía de la vida consagrada en nuestra diócesis, que cuenta con
486 religiosos y religiosas de vida activa insertos en casi 70 comunidades. Por lo que se refiere a la vida contemplativa existen 13 monasterios. A todos ellos se suman las sociedades de vida apostólica e institutos seculares.

De izda. a dcha., Feliciano Leal, Mons. José Rodríguez Carballo y Mercedes Díaz Tortonda.

Tras las palabras de Feliciano Leal, delegado episcopal para la Vida Consagrada, que presentó a D. José Rodríguez Carballo, el arzobispo coadjutor pronunció una conferencia sobre las perspectivas de futuro de la Vida Consagrada. En ella indicó varias claves: «debemos hacer un acto de fe y creamos que el Dios de la Historia no nos va a abandonar»; «estamos viviendo un momento de transición y eso da miedo, pero debe ser vivida como un momentos de nuevas posibilidades»; «la vida consagrada está viviendo un momento de éxodo y hay que vivir con esperanza»; «no soy optimista, porque eso depende de mis fuerzas, pero sí esperanzado, porque eso viene de Aquel que nada es imposible».

Además, apuntó varios desafíos a los que se enfrenta la Vida Consagrada. Entre ellos destacó: dar mayor vigor a la vida consagrada; tenemos que ser hombres y mujeres apasionados y alegres; reestructurar para revitalizar, definir qué hay que mantener, renovar o eliminar; escuchar a Dios en el clamor de los pobres de hoy y de siempre, hay que salir a las fronteras existenciales y culturales; crear fraternidades, pasando de una vida común a una comunidad de vida; romper con estructuras que infantilicen; pasar de la uniformidad a la comunión en la unidad y del atrincheramiento al camp de batalla; menos autoreferencialidad y más misionalidad; humanizarnos para humanizar; pasar del protagonismo al servicio; compartir vida y misión compartida con los laicos; abrirse a la intercongregacionalidad; releer la Vida Consagrada a partir del mundo digital y escuchar las nuevas antropologías y formas de pensar.

Por último, D. José Rodríguez pidió a las allí presentes un compromiso y empeño en la pastoral vocacional, creando una cultura vocacional.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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