En un cinefórum organizado por esta ONG Jesuita

El pasado jueves, 9 de mayo, las «Cholitas» visitaron Badajoz ataviadas con sus faldas tradicionales (polleras). Estas mujeres indígenas, llegadas desde Bolivia, así vestidas, rompieron estereotipos haciendo cima en el pico más alto de América, el Aconcagua (Argentina), gracias a la película Cholitas, dirigida por Jaime Murciego y Pablo Iraburo, y cofinanciada por la ONG jesuita Entreculturas, entre otras organizaciones.
En el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación, de la Universidad de Extremadura, en Badajoz, se dieron cita unas 80 personas para ver el documental y posteriormente escuchar el coloquio en el que participaron Elena Quispe y Cecilia Llusco, dos de las «Cholitas», protagonistas de esta cinta. Ellas contaron en primera persona cómo nació este grupo de mujeres aimaras escaladoras, el empoderamiento que ha supuesto este hecho para mujeres indígenas que no tenían permitido hacer cima de los picos más importantes, su relación con la naturaleza y cuál es su próximo reto: subir al Everest.

Badajoz fue la segunda parada de un tour que está llevando a Elena y Cecilia por 11 ciudades españolas hasta finales de mayo para presentar la película y contar su historia.
En palabras de Elena Quispe, “a las mujeres aimaras siempre nos han discriminado. Sin embargo, esos comentarios me han empujado a dar un impulso más para escalar aquellas montañas que siempre había soñado de niña. Además, hacerlo con mi pollera es un orgullo porque llevo mi cultura conmigo, sintiéndome orgullosa de ser una mujer aimara, de ser una mujer indígena y de saber a dónde voy sin olvidarme nunca de mis raíces”.
Cholitas es un buen ejemplo para reflexionar sobre qué nos enseña la montaña y la naturaleza sobre el cuidado de la vida. También sobre los pueblos indígenas, su realidad y la enorme riqueza de América Latina, como apunta Cecilia Llusco: “Estar en las montañas, convivir con la naturaleza, llegar a la cima y tocar el cielo a la vez que vuelas entre las nubes en silencio es una auténtica liberación. Es increíble poder sentir que tus sueños se pueden lograr poquito a poco porque las mujeres somos muy fuertes y valientes y cuando nos proponemos algo podemos lograrlo. Soñar no cuesta nada y querer es poder”.

