Manoli Sánchez con un grupo de niños.

Dos años después de su última visita a España, la misionera extremeña, de Monesterio, Manoli Sánchez, ha regresado de vacaciones a su localidad natal. Durante estas semanas, además del merecido descanso y el reencuentro con familiares, amigos y paisanos, la religiosa, está desarrollando una serie de acciones, encaminadas a la recaudación de fondos, para dar continuidad a su proyecto, “Apadrina a una misionera”, al que, se añade la búsqueda de recursos económicos, para la construcción de una nueva casa de su Comunidad, (Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios), en la ciudad de San Carlos.

Lleva casi tres décadas fuera de casa, casi todos, como misionera en España, Argentina y Filipinas. Actualmente, reside en San Carlos, en la isla de Luzón, provincia de Pangasinan, a unos pocos kilómetros de su penúltimo destino, que fue la ciudad de Malasiqui.  En su nuevo destino, la Comunidad proyecta una nueva casa, destinada a “la formación de futuras vocaciones”.

Su trabajo se dedica fundamentalmente a niños y jóvenes, mayor grupo poblacional de ambas ciudades. Su labor, es la de, “anunciar el Evangelio y preparar a futuros misioneros”. No obstante, Manoli, explica que su presencia en Filipinas va mucho más allá: “Intentamos darles las herramientas necesarias para que luchen por su propio país. Que se consideren dignos y valorados”. En su día a día, proporcionan a los más pequeños, “espacios saludables, a través de la implicación de los jóvenes, quienes ponen al servicio de la comunidad sus grandes talentos”, manifiesta la misionera.

Manoli Sánchez, (3ª por la derecha), en su misión de Filipinas.

Apadrinamiento

En su última visita a Monesterio, Manoli presentó ante sus paisanos el proyecto ‘Apadrina a una misionera’, con el que recaudar fondos económicos para el mantenimiento de una religiosa, durante un año, en la misión de Filipinas. El proyecto continúa. “Sigue siendo muy necesario para mantener nuestra misión”. A través de la generosidad de la ciudadanía, se abonan los gastos anuales de Manoli en San Carlos, que ascienden a unos 250 € mensuales, entre manutención, vivienda, trasporte o atención sanitaria.

El segundo gran reto será la construcción de una nueva casa para la Comunidad. “Nos regalaron unos terrenos, sobre los que pretendemos levantar una residencia”, adelanta la religiosa. El proyecto aún se encuentra en pañales. No obstante, Manoli, está presentándolo ante la ciudadanía, con la intención de sensibilizar y conseguir fondos para cuando se inicien las obras.

Un trocito de Filipinas

“Aunque no todo el mundo puede ayudar económicamente, les invito a que conozcan nuestros proyectos y abran su mente a otras realidades”, asevera. “Deseo que todo lo que a mí me mueve y me enriquece del pueblo filipino, pueda llegar a la ciudadanía de mi pueblo”, argumenta la misionera, que durante estos días promociona su proyecto con el enunciado de ‘Un trocito de Filipinas en Monesterio’. Es justo, “lo mismo que me ocurre cuando estoy allí, “donde siempre hay un trocito de Extremadura y de Monesterio en Filipinas”, resume Manoli Sánchez.

Rafael Molina

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