El sacerdote Pedro Mateo Lancharro ha recibido el homenaje de su pueblo, Montemolín. Ya en el año 2006 fue nombrado por unanimidad de todos los grupos políticos, Hijo Predilecto de Montemolín. Desde entonces el Ayuntamiento ha buscado una oportunidad para dedicarle un homenaje especial a la persona querida por el pueblo y se ha aprovechado para realizárselo con la puesta de un rosetón hecho gratuitamente y regalado a la Parroquia por su sobrino Rubén Macías Mateo.
El acto tuvo varias partes. En primer lugar se celebró una misa presidida por el sacerdote y concelebrada por Miguel Ángel García Vizuete y Francisco Bernardino. Tras la celebración eucarística se procedió por parte del Alcalde Juan Elías Megías de la inauguración de una placa conmemorativa en la casa de nacimiento de don Pedro, que emocionado ante cientos de personas, la descubrió y dijo no merecerse tantos elogios, que rezaría por todo el pueblo y así lo pagaría. También se le hizo entrega de un libro de San Francisco de Asís y se le leyó una poesía escrita y recitada por Raimundo Caballero. Así terminó una jornada muy emotiva para el párroco emérito y el pueblo de Montemolín.
Pedro Mateo Lancharro nació en Montemolín hace 86 años, ejerció su ministerio como párroco de Jerez de los Caballeros , Fuentes de León, Santa María, Pallares y durante 32 años en Montemolín. Persona humilde y sencilla muy querida y respetada en todos los lugares donde ha estado; persona entregada a los más humildes y cercano, a los enfermos. Durante su estancia en Montemolín restauró varios lugares entre los que destaca el Monasterio de San Benito. Se jubiló hace 10 años y ha continuado con su labor pastoral.

