Regresa, después de 30 años, de la misión de Zimbabwe

El día 5 de septiembre, dentro del marco de la Eucaristía presidida por Mons. Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la CEE, tuvo lugar la toma de posesión de la nueva Dirección General del Instituto Español de Misiones Extranjeras (I.E.M.E).
En esta nueva etapa de cinco años, nuestro sacerdote diocesano, Serafín Suarez Hidalgo, durante 30 años trabajando como misionero en Zimbabwe, formará parte de ese nuevo equipo directivo, donde, de forma especial, se dedicará a la animación misionera en las diócesis españolas.
El IEME es una asociación de sacerdotes diocesanos de toda España donde, bajo la Conferencia Episcopal Española, comparten juntos la dimensión misionera de la vocación. En la actualidad trabajan en África, América y Asia.
Junto a Serafín también otro de nuestros sacerdotes diocesanos, Nemesio Frías, forma parte del IEME, donde dedicó parte de su ministerio en el servicio de la Iglesia africana de Hwange, en Zimbabwe.
Nuestra Archidiócesis de Mérida-Badajoz siempre ha tenido la dimensión misionera en el corazón y con generosidad siempre ha estado dispuesta para enviar -aun en momentos de escasez- a sus sacerdotes tanto a África como a América, como expresión de comunión con la Iglesia universal.
Serafín Suárez nos indica que «la misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su corazón traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera; así redescubrimos que él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. En el mandato de Jesús “vayan” están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia. En ella todos están llamados a anunciar el Evangelio a través del testimonio de la vida; llamada que se hace más urgente, entre las personas a las que aún no ha llegado todavía el Evangelio».

