El encuentro, celebrado en Badajoz, estuvo acompañado por el jesuita Juan José Aguado, quien guió a los participantes en un recorrido por el camino de la conversión personal a través de distintas etapas para ayudar a cada uno a situarse en su propio proceso espiritual.
La jornada incluyó también un tiempo de silencio y oración personal que ayudó a alimentar la vida interior de los asistentes. Posteriormente tuvo lugar un compartir al estilo ignaciano, en el que los participantes pudieron expresar sus sentimientos y contrastarlos con los de Jesús: compasión, alegría, tristeza, indignación, ternura, admiración, angustia y amor.
El retiro concluyó con la celebración de la Eucaristía, momento en el que todos los presentes compartieron y dieron gracias por la experiencia vivida.

