Queridos hermanos y hermanas: ¡El Señor os dé la paz!
En Extremadura podemos felicitar- nos ante el aumento considerable de los alumnos que optaron
por frecuentar la asignatura de Religión en nuestros colegios. Según los datos que poseemos, este curso han elegido religión 4.800 alumnos frente a los 2.315 que lo hicieron el curso anterior. Ello debido, en gran parte, a que se corrigió la discriminación que sufrían los alumnos que escogían la asignatura de religión en Bachillerato con la oferta de una materia alternativa.
Por otra parte, estamos asistiendo a un nuevo ataque a la asignatura de religión. 68 organizaciones sociales, sindicales y políticas, –entre ellas Europa Laica, CCOO, Izquierda Unida y Podemos- a la vez que insisten
en pedir de- rogar los Acuerdos Iglesia-Estado y los conciertos educativos en los que se establece la posibilidad de impartir religión en la escuela”, vuelven a exigir eliminar de forma inmediata la materia que cursa el 56% de los estudiantes, al tiempo que reclaman “una escuela pública plenamente laica”. Estas organizaciones que defienden la abolición de las clases de religión en los colegios públicos acusan a Pedro Sánchez de “inacción” y le instan a “dejar de financiar el adoctrinamiento” que para ellos supone impartir la clase de religión con dinero público.
Estos mantras se recogen en el manifiesto publicado esta semana en el marco de la campaña ‘Por una escuela pública y laica. Religión fuera de la escuela’, recogido por Europa Press. Los firmantes de esta declaración
sostienen que “las distintas leyes educativas llevan décadas apuntalando los privilegios de la jerarquía católica a través de la pervivencia de la catequesis en todos los centros educativos en horario lectivo y de la no menos grave extensión sin límites de la escuela privada subvencionada”, y critican que en los últimos años “estos privilegios hayan empezado a extenderse a otras confesiones religiosas”.
Su llamamiento se dirige a los partidos políticos, al Poder Ejecutivo y Legislativo, al Ministerio de Educación, a las Consejerías de Educación de las 17 comunidades autónomas, a la comunidad educativa y a la sociedad en general, y busca “lograr la plena implantación del principio de laicidad en el sistema educativo”.
Aunque casi tres millones de alumnos (más del 56%) eligen la asignatura en el sistema educativo español -educación pública, privada y concertada- en todas sus etapas, desde Infantil hasta Bachillerato, las distintas organizaciones instan a su desaparición, pues según ellos, “en un contexto marcado por la violación del
derecho internacional y el genocidio, el rearme y el auge de los discursos de odio, una educación laica, pública e inclusiva es más necesaria que nunca de cara a la construcción de una sociedad que tenga entre sus principios la convivencia pacífica, la justicia social y la libertad de conciencia”.
Asimismo, advierten de que “el ascenso de los partidos de la derecha convencional y la irrupción de la extrema derecha en determinados parlamentos y gobiernos autonómicos ha seguido acentuando los procesos de mercantilización y privatización de la enseñanza, tanto por la vía de la precarización de lo público como a través de medidas de apoyo preferencial al sector privado, en su mayoría bajo control ideológico de la Iglesia”.
En cuanto Iglesia no podemos silenciar estos ataques a la enseñanza de la Religión en los colegios públicos y privados. Por nuestra parte seguimos defendiendo la enseñanza de la religión en colegios públicos como un derecho que tienen los padres, derecho que está garantizado por nuestra Constitución (art. 27, 3) y por el derecho de la libertad religiosa art. 16, 1), que recoge literalmente el art. 18, 4, del Pacto Internacional sobre los derechos civiles y Políticos y que dice: “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Además de lo dicho, creemos que la escuela pública debe ser un reflejo de la sociedad, acogiendo la diversidad religiosa y cultural, no un espacio laico que excluya la fe. También creemos que en una época como la nuestra en que la que parte de la juventud adolece de una falta de valores, resulta fundamental que, en una sociedad que hunde sus raíces en los pilares del Humanismo Cristiano, que lo padres escojan la asignatura de religión. Para ello es importante que los padres sean conscientes de lo que aporta la enseñanza de la Religión: valores sociales, culturales y éticos, promoviendo el respeto, el esfuerzo y la formación integral del alumno. Por todo ello defendemos el derecho de los padres a elegir la formación que deseen para sus hijos, y la obligatoriedad que los centros garanticen la posibilidad de la enseñanza religiosa para todos los que la pidan.
Por su parte la Iglesia no puede a menos de agradecer a los padres su opción por la enseñanza de la religión para sus hijos. Gracias queridos padres por vuestra opción en favor de la asignatura de religión en nuestro colegios y escuelas.
Vuestro pastor y hermano
Fr. José Rodríguez Carballo, ofm
Arzobispo de Mérida-Badajoz

