En el Mirado de Cerro Gordo.
El templo provisional se quedó pequeño para acoger a los fieles que quisieron participar en la Eucaristía
Más de 300 personas se dieron cita el pasado domingo en la barriada pacense Mirador de Cerro Gordo para inaugurar la parroquia de San Juan Pablo II, que supone la número 22 en Badajoz y la 204 en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. Muchos de esos fieles llegaron de distintas parroquias de Badajoz. “Se acercaron para acompañarnos y para decirnos que no estamos solos en la tarea que tenemos por delante y para sentir que ser Iglesia es universal y nos sentimos en comunión”, como apunta su párroco Manuel Fernández Rico.
El templo, cedido provisionalmente por la Asociación de Vecinos “Cerro Gordo” y con capacidad para 50-60 personas, se quedó pequeño para acoger a los fieles que quisieron participar en la Eucaristía presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, y concelebrada, entre otros, por el Vicario de la ciudad de Badajoz, Francisco Maya Maya, y el párroco de la misma, Manuel Fernández Rico. Los que se encontraban en la calle pudieron seguir la celebración gracias a unos altavoces. A la primera Eucaristía también asistió el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso.
Se trata de un templo sencillo, amueblado gracias a la generosidad de parroquias y con iconos en el altar que hacen referencia a san Juan Pablo II: una cruz central de madera (en referencia a las Jornadas Mundiales de la Juventud que inició este Papa), un icono de la Virgen de Czestochowa (a la que san Juan Pablo II tenía una gran devoción) y un sagrario (invitación a la oración, silencio, implicación y compromiso). Además, este local cuenta con dos salas para acoger reuniones, catequesis y el despacho parroquial.
Agradecimiento
Al inicio de la Misa, el Vicario de la ciudad de Badajoz procedió a la lectura del decreto del Arzobispo de Mérida-Badajoz por el cual, el pasado 10 de mayo, quedaba erigida esta nueva parroquia, que ha empezado a atender pastoralmente a los vecinos de las barriadas Mirador de Cerro Gordo y la urbanización Golf Guadiana, que aglutina a unas 6.000 personas.
Antonio León, arcipreste de San Juan de Ribera (a cuya demarcación pertenece esta parroquia), dio lectura del nombramiento del sacerdote Manuel Fernández Rico como el primer párroco de esta comunidad que ha comenzado andar. Hasta ese momento, desempeñaba su labor pastoral como párroco de la de San Fernando y Santa Isabel, en Badajoz.
Don Celso Morga, en su homilía, recordó que es la primera parroquia que erige como Arzobispo de Mérida-Badajoz y afirmó que “la atención pastoral a esta zona de Badajoz era necesaria”. Agradeció la cesión del local a la Asociación de Vecinos que permiten “iniciar la actividad pastoral”; a las parroquias de Badajoz, que “han contribuido que haya sido posible”; al Vicario de Badajoz, Francisco Maya, por sus desvelos para que esta parroquia sea una realidad; a su nuevo párroco, “su disponibilidad y generosidad” a emprender esta actividad; y a los arquitectos, Francisco y Eduardo Escudero.

El Arzobispo pidió “al Señor y a san Juan Pablo II que concedan cuanto antes el disponer de unos terrenos para construir el templo definitivo y unas dependencias parroquiales”, que ya se han solicitado al Ayuntamiento de Badajoz, de los destinados para tal fin en ese barrio pacense. También pidió a los allí congregados “la colaboración con D. Manuel para construir cuanto antes el templo” y, lo más importante, “una comunidad cristiana, activa y misionera, que sea fuente de vocaciones”.
Además, el Arzobispo hizo referencia a una de las mayores solicitudes de los vecinos de este barrio pacense: el colegio, que ya está aprobada su construcción, pero aún no es una realidad. «Seguro que la parroquia ayudará a que pronto llegue el tan deseado colegio, así como otros servicios que poco a poco irán llegando», afirmo D. Celso Morga.
El nuevo párroco, Manuel Fernández Rico, ha afirmado que esta nueva comunidad nace “con mucha esperanza e ilusión. Es un barrio joven que necesita retos y la parroquia puede acompañar y dejarse acompañar por la realidad joven de este barrio y tender la mano a todos: a quienes tienen fe y quieren crecer, aquellos que quieran descubrirla y buscarla o aquellos que, sin tener fe, no vamos a dejar de tenderles la mano”.
Como el propio párroco afirma, la tarea que queda por delante “no es fácil, pero sí ilusionante”. Esta comunidad está llamada “a mirar a Badajoz, pero también estamos deseando que desde Badajoz nos miren con mucha esperanza” porque como barrio joven que es “está llamado a dar ejemplo y testimonio de alegría y esperanza a toda la ciudad”.
La Eucaristía dominical será a las 12.30 h. y la atención en el despacho será los jueves de 17 a 18.30 h. En breve se hará una asamblea con los miembros de la comunidad para empezar a tomar decisiones entre todos para saber hacia dónde caminar, los retos, la realidad y dar la mejor la respuesta a todos (niños, jóvenes, adultos y enfermos).
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