Magnifica Humanitas

Magnifica Humanitas es el regalo que con Pentecostés nos ha hecho el Papa León XIV. Gracias, Santo Padre. La encíclica nos llega cuando se cumple el primer año de su pontificado, coincidiendo con el 135 aniversario de la Rerum Novarum de León XIII.

En ella, su primera encíclica, no se trata tanto de una reflexión sobre la inteligencia artificial (=IA), sino de un diagnóstico profundo de la civilización en lo que él llama “la cuarta revolución industrial”, ofreciéndonos una palabra de esperanza y discernimiento ante los grandes desafíos tecnológicos de nuestro tiempo. La encíclica es una profunda reflexión sobre la dignidad de la persona humana. En ella el papa León aprovecha también el documento para apuntalar su visión geopolítica, especialmente en el capítulo final, donde pide superar la doctrina de la “guerra justa”. “No existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”.

El documento pontificio nos pone en guardia contra dos peligros del “paradigma tecnocrático”, que ya formuló el papa Francisco: que sea sin principios éticos, y que no esté orientada hacia el bien común. En estos casos la tecnología puede convertirse en un instrumento de dominio, exclusivo o manipulación. En este contexto, el papa reclama un código ético compartido sobre la IA anclado en criterios de justicia social. No sirve “una IA más moral cuyos criterios deciden unos pocos”. Es este tal vez el punto en el que el Papa se muestra más beligerante frente a las tecno élites que además promueven nuevas ideologías.


El Papa nos pone en alerta también recordándonos que la IA no es neutral, porque depende siempre de la visión moral que tiene quien la crea y quien la utiliza, pues “refleja y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado o programado”. Por eso hace un llama- miento a “desarmar la IA” y ponerla al servicio de la humanidad, de la justicia social, de la paz y de la dignidad del trabajo humano.

En  la  encíclica  el  Papa  critica  el transhumanismo y el poshumanismo sobre todo en sus versiones más radicales: “El ser humano no florece, dice, a pesar del límite, sino a menudo a través del límite”. Critica también “el antropocentrismo que plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente…”.

“Estas hipótesis van adquiriendo relevancia”, afirma, y añade con la fuerza de un profeta: La humanidad “no debe ser sustituida ni superada”. Una condena fuerte la hace en relación con “la IA que ya genera nuevas formas de esclavitud”. Añadiendo “no basta con invocar la eficiencia ni con alabar los beneficios de la innovación, si es- tos se basan en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta”.

Al mismo tiempo Magnifica Humanitas no es un texto pesimista, sino una invitación a recuperar la centralidad de la persona, la cultura del en- cuentro y la responsabilidad compartida. León XIV anima a la Iglesia y a la sociedad a construir la “civilización del amor”, a lo que ya nos había in- vitado Pablo VI, en la que el progreso técnico vaya unido al progreso huma- no y espiritual.

Esta encíclica nos señala un camino a recorrer y un proyecto sobre el que la sociedad y Iglesia están llamadas a trabajar y reflexionar. Dará mucho que hablar. Por el momento pido a los que formamos parte de la Iglesia que peregrina en Mérida-Badajoz que la leamos y meditemos, y, más concretamente a los sacerdotes, pido que en sus comunidades la den a conocer y promuevan instrumentos para re- flexionar sobre ella.

Vuestro hermano y pastor que os bendice

Fr. José Rodríguez Carballo, ofm
Arzobispo de Mérida-Badajoz



Arzobispado de Mérida-Badajoz
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