El arzobispo de Mérida-Badajoz, Fray José Rodríguez Carballo, OFM, dirige esta carta a toda la comunidad diocesana con motivo de la solemnidad de la Santísima Trinidad y la celebración de la Jornada Pro Orantibus 2026. En ella invita a los fieles a redescubrir y agradecer el valor de la vida contemplativa, así como a intensificar la oración por las comunidades de clausura, reconociéndolas como un pilar espiritual fundamental para la Iglesia y un signo vivo de intercesión constante por el mundo.
Querida comunidad diocesana:
Al acercarnos a la solemnidad de la Santísima Trinidad, nuestra Iglesia se dispone a celebrar con gratitud la Jornada Pro Orantibus. En este año 2026, bajo el lema que guía nuestro caminar, nos detenemos para volver la mirada hacia aquellos hombres y mujeres que, en el silencio de la vida contemplativa, son el corazón palpitante de nuestra diócesis.
A menudo, el ritmo frenético de nuestro mundo nos hace olvidar lo esencial. Los monasterios y conventos de clausura no son muros que separan, sino fuentes que irrigan. En un tiempo marcado por la incertidumbre y la búsqueda de sentido, la vida consagrada contemplativa nos recuerda que solo en Dios descansa el alma.
Ellos son nuestros intercesores permanentes. Mientras nuestros pueblos y ciudades duermen o trabajan, las comunidades contemplativas elevan una oración incesante por los que sufren, por los alejados y por cada uno de nosotros. Su vida es una entrega total, una “pérdida” de tiempo a los ojos del mundo que se convierte en la mayor ganancia espiritual para el Cuerpo de Cristo.
Este año, invito a cada parroquia, movimiento y familia de nuestra diócesis a vivir esta jornada con tres propósitos claros:
Agradecer: dar gracias a Dios por el don de la vida contemplativa en nuestra tierra.
Orar por ellos: pedir por la perseverancia de quienes ya han dado el “sí” y por el florecimiento de nuevas vocaciones.
A vosotros, queridas hermanas que vivís en la clausura: gracias. Gracias por ser el “amor en el corazón de la Iglesia”. Vuestra fidelidad es un faro que nos guía. No os sintáis solas; vuestra diócesis os lleva en el corazón, así como vosotras nos lleváis en vuestras horas de oficio y silencio.
Que la Virgen María, modelo de escucha y contemplación, nos enseñe a valorar este tesoro escondido.
Con mi bendición y afecto en el Señor,
Fray José Rodríguez Carballo, ofm
Arzobispo de Mérida-Badajoz

