La Comunidad Parroquial de Santo Domingo comenzó el Adviento 2016 y clausuró el Año de la Misericordia con una Novena en honor a la Inmaculada de la Medalla Milagrosa instituida por el Papa León XIII en 1894.
Durante estos nueve días, cuando en nuestra sociedad se presume de prescindir de Dios, era una “gozada” participar y ver, como cada tarde el templo de santo Domingo se llenaba para orar ante la imagen de la Inmaculada de la Sagrada Medalla Milagrosa, escuchar la Palabra de Dios y recibir los Sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia.
Juntamente con los Profetas Isaías y Juan Bautista, se presentaba a María, como referente para vivir con ellos y como ellos el Adviento 2016.
Durante la predicación-catequesis que se tenía todas las tardes se sugirió que, el gesto típico que suele hacerse en estas celebraciones de una ofrenda floral a la Virgen, se sustituyeran las flores por alimentos para los Comedores. El Pueblo de Dios se volcó en generosidad trayendo alimentos. Una vez más se comprobó que esta Sagrada Medalla sigue haciendo milagros. Este “milagro” de compartir la comida con el que no tiene, que predicaba el Bautista, bien puede ser fruto del Año de la Misericordia. Demos gracias a Dios que se sirve de su Madre para cambiar nuestro corazón.

