El vicario general, Mateo Blanco, les recordó las premisas que justifican la presencia de la enseñanza religiosa escolar
Más de 150 profesores de Religión participó el sábado 1 de diciembre en el primer encuentro de profesores de este curso.
El arzobispo de Mérida-Badajoz, don Celso Morga, que presidió el encuentro, entregó la missio canónica a los profesores y se referió a lo que significa ser enviado por el obispo.
La ponencia de la jornada corrió a cargo del vicario general, Mateo Blanco, que recordó algunas premisas, generalmente asumidas por todos y que justifican suficientemente la presencia de la Enseñanza Religiosa Escolar.
Afirmó, como presupuesto básico, que «es función propia de los centros de educación Primaria y Secundaria especialmente transmitir, de manera sistemática y crítica, la cultura».
La filosofía y psicología de la educación no dudan en afirmar que la maduración de la personalidad humana surge dentro de una determinada tradición cultural y en este medio se sustenta y crece, pudiendo sólo configurarse a partir de un dato cultural heredado. Aunque luego el adulto pueda y, en muchos aspectos, deba distanciarse de esa cultura heredada para hacerla evolucionar, no podrá hacerlo sin una previa asimilación reflexiva de la misma.
«Es indiscutible –continuó don Mateo- que nuestra cultura occidental está sustentada y conformada profundamente por creencias, costumbres, ritos, fiestas, valores y modos de vida impregnados de cristianismo. Es imposible interpretarla en profundidad sin tener en cuenta ese punto de referencia».
El centro educativo tendrá que transmitir, pues, el patrimonio cultural cristiano ofreciendo a los niños y adolescentes los elementos del suelo nutricio de su cultura. La conexión entre la enseñanza religiosa y las demás disciplinas escolares en la escuela, es una forma privilegiada de la relación ineludible entre la fe y la cultura; es el medio para que el alumno haga personalmente la síntesis de la fe con la cultura.
Refería don Mateo que «con frecuencia los guías del Museo del Prado tenían dificultades para explicar una determinadas pinturas, de temática religiosa, por la ignorancia en muchos alumnos de verdades o hechos religiosos que tales obras presentaban».

