El arzobispo realiza la visita pastoral a la parroquia Jesús Obrero (Badajoz)

Bajo el signo de la sonrisa, la acogida de padre, la paciencia sin prisa, pocas palabras y mucha escucha, llegó don Celso a una visita comprimida en tres sesiones, que para los parroquianos “se quedó corta y que habrá que seguir completando cuando se pueda”.

Según una nota emanada desde la comunidad parroquial, “todos los carismas que lo han recibido, han quedado encantados, ha despertado el cariño de la gente por él, el sentido de cercanía”.

Destacan “la fuerza de la hermandad al exponer sus tareas en el barrio”, de la que es muestra la frase de un niño: “Este es el hombre por el que rezamos en Misa…”. Con el santo que le cantaron los Neos, al recibirlo en el sótano donde oran: “Bendito es el que viene en nombre del Señor…”, que emocionó a don Celso.

Entre otras visitas, don Celso conoció la Asociación Misioneros de la Esperanza (MIES), que tiene un centro infantil y juvenil con talleres de estudio y lúdicos. El Arzobispo les preguntó sobre su barrio, su colegio, lo que hacen en el Centro y los niños se presentaron con sus nombres y elaboraron una felicitación de Navidad que le entregaron a don Celso, que luego se reunió con la comunidad MIES. A ello se unió el entusiasmo del grupo de Pastoral de la Salud, el Coro Parroquial, extremeños de pies a cabeza, que no pararon de cantar hasta después de la foto.

De sus reacciones, destacan “su sorpresa escuchando a los repartidores o su ´obedicencia´ al ponerse la casulla rosa del gaudete”.

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