En su homilía recordó el dolor de esos días y la lección de solidaridad que se dio
El domingo 6 de noviembre Badajoz recordó, cuando se cumplían los 25 años, la riada que asoló el barrio del Cerro de Reyes y la cercana localidad de Valverde de Leganés y que se llevó por delante la vida de 25 personas (una de ellas aún desaparecida).
D. Celso Morga presidió la Eucaristía en la parroquia Jesús Obrero, que estuvo concelebrada por varios sacerdotes, entre ellos, Manuel Malagón, quien junto con Santiago Moreno (q.e.p.d), párroco en esos momentos de esta barriada, fueron de las primeras personas en atender a los vecinos en aquella fatídica noche y en los días posteriores.

El templo estaba lleno de fieles, entre los que se encontraban los familiares de las personas fallecidas por esta riada. También asistieron autoridades civiles y militares, entre ellos, el Presidente de la Junta de Extremadura, el Delegado del Gobierno en Extremadura y los alcaldes de Badajoz y de Valverde de Leganés.
En la homilía, D. Celso recordó esa «noche infernal, caótica y cruel» y también cómo «la solidaridad brotó como un río caudaloso para poder consolar, sanar y acompañar a todas las familias afectadas» desde los vecinos, las instituciones y la sociedad española en general. «Aquello fue una escuela cuya lección de solidaridad debemos recordar constantemente», afirmó D. Celso.

El Arzobispo aseguró que «del sepulcro, en donde habitaba la muerte, surgió la vida del Resucitado, que se hacía realidad a través del diálogo, la colaboración, el entendimiento y la búsqueda de soluciones eficaces para los más pobres».
D. Celso tuvo un recuerdo especial en la homilía para Cáritas, donde «se sintieron desbordados por tanta generosidad»; para los sacerdotes Santiago Moreno, que «sufrió y lloró con su gente, quedando marcado para siempre por la experiencia vivida», y Manuel Malagón, que «se dio por completo»; y para el entonces arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Antonio Montero, quien en la homilía «en la celebración de los fallecidos por la riada en la Granadilla, agradecía la riada de solidaridad sobrevenida de toda España y marcaba pautas de cómo actuar».

Por último, D. Celso Morga invitó a todas las autoridades presentes en la celebración a «unirnos todos para afrontar los grandes retos de los barrios más empobrecidos de nuestra ciudad. No se trata de echamos las culpas unos a otros, sino de sentarnos, dialogar y buscar soluciones eficaces para luchar contra la pobreza en las barriadas de Badajoz» y deseó «que el espíritu que marcó el quehacer en la lucha contra los efectos de la riada sea el que prevalezca en estos momentos».

Tras la celebración, se trasladaron a la rotonda de las grullas, frente al templo parroquial, donde los familiares de las personas fallecidas plantaron un árbol por cada una de ellas. A continuación, la Virgen del Dulce Nombre de María procesionó vestida de luto por las calles del barrio de Cerro de Reyes.
