Francisco Orán Muñoz ha ido ordenado este sábado diácono por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Celos Morga. La ceremonia, que daba comienzo a las 11 de la mañana, se desarrollaba en la Catedral de Badajoz, donde el nuevo diácono estuvo acompañado por 70 sacerdotes y cientos de fieles, que llenaron el templo, muchos de ellos procedentes de La Albuera, su pueblo natal.
En su homilía don Celso Morga manifestó su alegría porque el Señor le ha permitido realizar su primera ordenación. Destacó que la vocación es siempre un misterio de Dios que llama y del llamado que responde. “Si alguna vez viene a tu corazón la duda -le dijo- piensa que ya las resolviste antes, ríete un poco de ti mismo, mira al Señor y fíate de Él, consuélate, confórtate y descansa en la gracia sacramental. Nunca olvides esta gracia sacramental, que es una gracia viva a través del tiempo”.
El Arzobispo de Mérida-Badajoz recordó que “el sacramento del orden nos configura con Cristo para servir, en primer lugar para servirlo a Él. Esto es nuclear… Nosotros encontramos la felicidad haciendo que Cristo se transparente. No venimos a hacer carrera, a que se hable bien de nosotros”.
Ahora se inicia un periodo de 8 meses hasta que el 3 de junio, Francisco Orán sea ordenado sacerdote.
Esta semana el nuevo diácono afirmaba en la revista diocesana “Iglesia en camino” que este paso que acaba de dar “es un paso de todos, no es que yo responda solo. Que todas las personas que intentan vivir y transmitir su fe se sientan también alegres porque, en parte, esto también es suyo. En mi pueblo lo digo y lo diré, si Dios quiere, este domingo en la Eucaristía, después de la ordenación, que sientan que soy fruto suyo también, de sus oraciones, de su transmisión de la fe, de su vivencia, de su responsabilidad, de su coherencia. Yo no siento que esto sea algo mío propio, todo es posible gracias a Dios, pero Dios nos pone a unos hermanos para caminar con ellos, para convivir y para crecer. Yo les diría que se sientan contentos porque Dios nos sigue colmando con muchos bienes, en esta ocasión con un nuevo diácono, en otras ocasiones con otras situaciones vitales, que lo vivan como algo propio”.
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