Este domingo se celebra la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado con el lema “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la Misericordia“.
El Delegado Episcopal para las Migraciones, Diego Isidoro García, destaca que la Iglesia siempre se ha sentido interpelada por la inmigración, incluso la Sagrada Familia tuvo que emigrar a Egipto ante la persecución de Herodes, y el propio Jesús se refiere a la acogida de los forasteros en el Evangelio de san Mateo cuando habla del Juicio Final.
Ahora en Europa estamos especialmente sensibilizados por las grandes masas de personas que huyen de la guerra en Siria y otros puntos. En nuestra Archidiócesis funciona una Comisión de Trabajo denominada “Iglesia en Acogida”, en la que participan la Delegación de Migraciones, Cáritas, CONFER, SED, Entreculturas y el Sector Social de la Compañía de Jesús, que trabajan conjuntamente para desarrollar una estrategia común e impulsar una acogida, generosa y coordinada, a las personas refugiadas en aquellos aspectos donde el Estado y los gobiernos autonómicos y locales, como máximos responsables, no puedan llegar.
El Delegado de Migraciones pretende establecer una red a nivel diocesano, para lo que visitará varios arciprestazgo próximamente.
Cifras
Casi 60 millones de personas desplazadas en el mundo por las guerras. Solo en Siria, con 23 millones de habitantes, existen más de 4 millones de personas refugiadas, más de 7 millones y medio de personas desplazadas dentro del país y más 250.000 personas muertas en los cinco años de conflicto. En lo que va de año han cruzado el Mediterráneo unas 350.000 personas y más de 2.000 se han dejado la vida. Paradójicamente, los países que más han acogido a esas personas han sido los países en desarrollo (Líbano, Jordania, Turquía, Egipto…).

